Entender los llantos de un bebé: qué piden, cómo calmarlos y qué generan en la mamá

Cuando el bebé sale de la panza, lo primero que hace es llorar. Comunica su salida al mundo, su encuentro con el aire, su separación del cuerpo que lo nutrió y lo cobijó durante nueve meses. «Con el primer instante de vida, el llanto marca su primera respiración, el cambio de estar en un medio gaseoso por el que antes fue líquido», comenta la puericultora Vanina Schoijett. «La primera inspiración es tan importe como la última porque abre y cierra un ciclo de la vida. El oxígeno es al cerebro aquello que le permitirá que la mente inicie la construcción de significados y sentido de la vida». Es la bienvenida al mundo.

Luego vendrán otros llantos, otras razones, otros motivos, otros sentidos. Vendrán mamás y papás desvelados, soñolientos, tratando de calmar esos gritos, tal vez asustados, si son primerizos y con muchas preguntas. Parte del dramático puerperio tiene que ver con cómo entender a ese nuevo ser, sus necesidades y sensaciones.

PH: Clarín

Vanina Schoijett es puericultora especialista en lactancia y crianza, docente en Carrera de Puericultura en la Asociación Civil Argentina de Puericultura (ACADP). Cuando la convocamos para responder a estas preguntas, puso en juego los saberes que sistematizó para sus clases, su experiencia como madre y escritora. Es creadora de Duérmete Hannibal y autora del libro La revolución de la crianza.

– ¿Podrías enumerar las causas más frecuentes de llanto? ¿Por qué llora un bebé?

– El llanto es para los bebés una forma vital y legítima de comunicación. Ante la falta de lenguaje, los bebés pueden a través del llanto hacerle saber a sus cuidadores que algo no está bien: sensaciones como el hambre, la sed, el frío, el calor, un dolor físico, la necesidad de cambiar de posición o de estar en movimiento y también aspectos emocionales como el miedo, la necesidad de cercanía, de contacto, de protección.

En el proceso de construcción del vínculo que se arma entre la mamá (como principal figura de apego) y el bebé, ésta lo irá conociendo y aprendiendo a decodificar qué intenta transmitirle su bebé cuando llora. Muchas veces es difícil entender qué es lo que realmente le pasa al bebé y por qué llora. Erróneamente se tiende a pensar, especialmente cuando hablamos de un recién nacido, que siempre que llora es por hambre; esto no es así. Un bebé tiene muchas necesidades que precisan ser cubiertas y diría que la mayoría de ellas tienen respuesta en los brazos de su madre. El cuerpo de la madre es el hábitat del recién nacido y lo será por muchos meses, hasta que el bebé gane autonomía en el desplazamiento y pueda separarse voluntariamente de su madre, por ejemplo, cuando comienzan a reptar o gatear. En esa etapa, precisamente, aparece el llanto como herramienta de comunicación para expresar los temores de lo que se conoce como «angustia de separación».

– Hay bebés que lloran más frecuentemente que otros, ¿con qué relacionás esto? ¿Con el carácter? ¿Con una distinta expresión de las necesidades, mayor contacto con sus padres y tutores? ¿Con una mejor adaptación al entorno?

– Creo que hay, sin dudas, una cuestión relacionada con el temperamento de cada bebé, que lo puede hacer más sensible o reactivo a determinados estímulos y situaciones que pueden desencadenar el llanto (sobreestimulación, ruidos fuertes, separación de su madre, etcétera).

El bebé puede expresar también situaciones de estrés relacionadas con la gestación (cómo atravesó la mamá el embarazo, si estuvo preocupada o angustiada por algo, si ocurrió alguna cuestión imprevista que provocó sentimientos negativos), con el nacimiento (si fue un momento respetado, acompañado, amoroso, o más bien violentado e intervenido, si el bebé fue separado de su madre al nacer o pudo permanecer con ella) y con el estado emocional de la mamá, entendiendo que mamá y bebé comparten el mismo campo emocional, que están fusionados emocionalmente y que lo que a ella le esté sucediendo, por más que lo acalle, podrá ser canalizado y expresado por el bebé a través del llanto. En ese sentido, se dice que «el bebé llora lo que la madre calla».

Fuera de estos aspectos y de las necesidades fisiológicas y emocionales que comentaba al principio, también será importante evaluar aspectos de la salud y si el llanto -en especial si es persistente y prácticamente imposible de consolar- está asociado a un malestar físico (alergias alimentarias, reflujo u otro tipo de cuadro de salud).

– ¿Qué otros signos que acompañan el llanto pueden ser indicadores más específicos de sus necesidades?

– En lo que respecta a la alimentación, por ejemplo, existen lo que llamamos «señales tempranas de hambre». El llanto, en ese caso, es una señal tardía. Antes de romper en llanto, el bebé avisó que necesitaba ser alimentado: agitó sus extremidades, giró la cabeza hacia un lado y hacia el otro, «hociqueó» con su boquita como buscando en el aire, chasqueó los labios, se chupó los puños… Y si nadie respondió a estos indicadores, llegará el llanto y habrá que tratar de tranquilizar al bebé antes de alimentarlo.

En cuanto al sueño, el bebé también da señales: cuando está cansado y llega su momento de dormir, va bajando la actividad física, se aquieta, puede quedarse con la mirada perdida. Signos como ojos vidriosos o restregarse los ojitos son señales tardías de cansancio. Si el bebé sigue siendo estimulado a pesar de dar estas señales, seguramente termine llorando.

En general, los bebés que están en estrecho contacto con sus madres lloran menos, porque esa cercanía hace que naturalmente las madres sean más eficaces a esas señales.

– ¿Cuándo el llanto se vuelve una alarma para ir al la guardia o al pediatra?

– Si el llanto es persistente, difícil de consolar, si no puede asociarse a ninguna razón aparente y no puede resolverse con las respuestas básicas (ofrecer pecho o biberón según el caso, contacto, mirada, palabras, movimiento, etc.), los padres no deberían quedarse con la duda de qué es lo que le puede estar pasando a su bebé, y deben hacerlo ver por su pediatra. Creo que aunque los padres tengan miedo de «pecar de primerizos» no deben temer a la hora de hacer una consulta, si así lo creen necesario.

– ¿Que pasa cuando la ansiedad por calmarlos de las mamás es tal que hay angustia y miedo?

– El llanto está diseñado para molestar, para no pasar desapercibido, para que hagamos algo. Contrariamente a la vieja idea de que el llanto es necesario «para que expandan los pulmones» y que es bueno dejarlos llorar un poco, lo cierto es que el llanto necesita ser atendido. Uno no puede ser indiferente al llanto de un bebé: buscamos ver de dónde viene y qué está pasando. El llanto llama a la acción. El bebé que llora está buscando una respuesta por parte de sus cuidadores y bajo ninguna circunstancia debería ser ignorado. Esto genera terror y confusión en un bebé que no puede decodificar esa falta de respuesta. No es tampoco real la idea de que el bebé deba aprender a autoconsolarse. Este tipo de consejos que promueven, por ejemplo, los métodos de entrenamiento para «enseñar a dormir» a los bebés a fuerza de llanto ya están totalmente desmontados por las neurociencias, que se han ocupado de demostrar las consecuencias neurológicas, psicológicas, físicas y emocionales del llanto no atendido.

La madre puede sentir angustia o frustración si no logra calmar a su bebé. Es, sin dudas, una situación estresante y ella puede experimentar un gran sentimiento de incompetencia. Pero hay que entender que la crianza de un bebé representa una demanda total, una entrega inconmensurable, un poner el cuerpo 24/7 que puede resultar desbordante y agotador, muy especialmente si la madre se siente o está poco acompañada.

La crianza en soledad es una situación cotidiana para muchas madres que atraviesan el puerperio pasando muchas horas al día solas con sus bebés. La madre podrá sostener mejor a su bebé si hay un entorno amoroso que la sostenga a ella. No es una buena idea que una mujer puérpera pase tantas horas del día sola porque es altamente probable que se sienta agobiada. A veces las mujeres no cuentan con nadie: la pareja trabaja todo el día, la madre vive lejos o también trabaja, hermanas o amigas tienen sus obligaciones.

PH: Clarín

(…)

Tips prácticos para tu crianza y puerperio

– La idea de prodigar contacto físico al bebé mientras llora creo que siempre es necesario y positivo. Incluso si el bebé llora por algún rato y cuesta calmarlo -durante los episodios de cólicos, por ejemplo- será siempre mejor que lo haga en brazos de su madre o cuidador.

– El porteo, que es la práctica de llevar el bebé pegado al cuerpo empleando un portabebés ergonómico (fular, bandolera, mochila), es también un gran recurso para contener a un bebé que llora.

 Ofrecer el pecho será siempre una buena opción, si entendemos que dar la teta no es simplemente dar leche saliendo de un pezón. Amamantar es mucho más que solo alimentar a un bebé y, en la mayoría de los casos, la teta es una gran consoladora de llantos y malestares varios.

– Hablarle al bebé, transmitirle tranquilidad y la idea de que estamos ahí para él también aporta contención en esos momentos.

 Reducir los estímulos del ambiente (bajar las luces y los ruidos) o bien cambiar de ambiente también puede ser de ayuda.

– Si la madre está acompañada en ese momento y ella lo siente necesario, cambiar de brazos, para que sea otro quien sostenga al bebé, puede descomprimir un poco a la mamá.

Y sobre todo tener mucha, mucha, mucha paciencia.

 

Fuente: Clarin Entremujeres

Publicado en Consejos para padres | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Mucha proteína y dormir poco en los primeros dos años de vida, asociado a mayor riesgo de obesidad

Una ingesta elevada de proteínas, el consumo de bebidas azucaradas y dormir poco durante los primeros dos años de vida de una persona están asociados con una mayor riesgo de obesidad más adelante, durante la infancia. Así lo constata, en un artículo publicado en la revista científica «Nature Reviews Endocrinology» al que ha tenido Ep un grupo de investigadores de cinco países europeos, liderados por Idoia Labayen Goñi, directora del grupo de investigación ELIKOS (ELikadura, arIKeta fisikoa eta Osasuna: Nutrición, Actividad Física y Salud) del Instituto de Innovación y Sostenibilidad en la Cadena Agroalimentaria (IS-FOOD) de la Universidad Pública de Navarra (UPNA).

PH: ABC España

«Un ambiente obesogénico en edades tempranas de la vida, incluyendo el período de crecimiento y desarrollo intrauterino, contribuye de forma muy importante al riesgo de obesidad. Los estilos de vida de la madre durante la gestación, así como la nutrición temprana del feto y del niño pequeño, se consideran factores muy relevantes de la prevención de la obesidad infantil», ha explicado la profesora del Departamento de Ciencias de la Salud de la UPNA, sobre un artículo que propone estrategias de prevención de la obesidad infantil desde la concepción hasta los dos años de vida.

A juicio de Idoia Labayen, «la obesidad en edad pediátrica presenta una elevada prevalencia tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo y se asocia con múltiples riesgos para la salud».

Según ha detallado, «la genética contribuye de forma muy importante al desarrollo de obesidad». Sin embargo, «los factores ambientales pueden modificar la relación entre el riesgo genético y el exceso de adiposidad».

Por eso, en este trabajo, los investigadores analizan la evidencia científica y proponen estrategias preventivas concretas que abarcan distintos aspectos del estilo de vida de los padres y del entorno en el que crece el niño pequeño «para que puedan ser utilizadas por los organismos de salud pública y los profesionales de la salud».

De este modo, los expertos realizan recomendaciones que tienen que ver con el estado nutricional del padre y de la madre en el momento de la concepción, la ganancia de peso durante el embarazo, la diabetes, la malnutrición y el tabaquismo durante la gestación, la dieta y la actividad física de la madre durante el embarazo, el tipo de parto, el peso al nacer, la lactancia y la composición de las fórmulas lácteas, el crecimiento posnatal, la alimentación complementaria o la duración del sueño. También reconocen que, «a pesar del efecto no concluyente de la lactancia materna en la reducción del riesgo de obesidad en los menores, esta práctica debe promoverse debido a sus muchos efectos beneficiosos».

Las dos autoras principales de este artículo son Elvira Larqué Daza, catedrática de la Universidad de Murcia, y la ya citada Idoia Labayen y en él participan los profesores Carl-Erik Flodmark (Universidad de Lund, Suecia), Inge Lissau (Hospital Universitario de Copenhague, Dinamarca), Sarah Czernin y Kurt Widhalm (Instituto Austriaco de Nutrición Clínica, Austria), Luis A. Moreno Aznar (Universidad de Zaragoza) y Angelo Pietrobelli (Universidad de Verona, Italia).

 

PH: ABC España

Publicado en Información médica infantil | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

Pantallas en la mira: por qué la OMS estableció nuevas limitaciones a su uso en la niñez

La evolución de plataformas del estilo «a demanda» generó nuevas formas de consumir medios audiovisuales. Además, en el campo de las aplicaciones, se asiste a un «salto» desde la computadora de escritorio a los teléfonos inteligentes, lo que facilitó el acceso a estas en cualquier lugar y momento. Si a eso se le suman valores de obesidad infantil y sedentarismo crecientes en todo el mundo, el combo tecnología + falta de actividad física + sobrepeso parece ser letal.

PH: Infobae

En eso probablemente fundamentó la Organización Mundial de la Salud (OMS) sus primeras recomendaciones sobre el uso de pantallas en la primera infancia, que difundió hoy y que se basan en que los niños de menos de un año no deben ser expuestos a ningún tipo de dispositivo electrónico. Además, aseguran que los niños de dos a cuatro años tampoco deberían tener más de una hora por día de lo que llaman «tiempo de pantalla sedentario», que incluye juegos de computadora o televisión.

En un momento en que la obesidad representa una amenaza creciente para la salud pública y que el 80% de los adolescentes «no son lo suficientemente activos físicamente», la OMS estimó necesario difundir una lista de buenos hábitos para menores de cinco años, un período crucial para el desarrollo de un estilo de vida.

Para los bebés de menos de 12 meses, el organismo recomienda al menos 30 minutos de actividad física diaria, incluyendo en posición ventral para aquellos que todavía no caminen. «No hay que mantener a los bebés en un carrito, en una silla alta o en la espalda de alguien durante más de una hora ininterrumpida, y tienen que dormir entre 12 y 17 horas diarias», según las recomendaciones dadas a conocer hoy.

Para los niños de uno a dos años, la agencia de la ONU aconseja tres horas de actividad física por día, no más de una hora de «tiempo sedentario de pantalla», y al menos 11 horas de sueño.

Y para los de tres a cuatro años, las tres horas diarias de actividad física deben incluir al menos una hora de movimiento «de moderado a vigoroso», en tanto el tiempo dedicado a las pantallas no debe superar tampoco una hora.

En la Argentina, los últimos datos disponibles dan cuenta de que el sobrepeso aumentó de 21,1% a 26,6% y la obesidad, de 14,5% a 22,7% entre las niñas, niños y adolescentes.

En el marco del lanzamiento de la Guía de Entornos Escolares Saludables presentada el pasado mes de marzo por los ministerios de Salud y Desarrollo Social y de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, la directora nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades No Transmisibles, Verónica Schoj, de la Secretaría de Gobierno de Salud, advirtió que «la situación epidemiológica de sobrepeso y obesidad infantil en Argentina es muy preocupante. Es una epidemia que está creciendo y que hoy afecta a más de uno de cada tres niñas, niños y adolescentes».

«La recomendación de la OMS es lo que todos pregonamos, pero es difícil de llevar a la práctica. Y lo que ocurre es que más allá del uso de pantallas en los niños el problema es cuánto usan las pantallas los cuidadores de ese niño; porque además, si se quiere que el chico use menos tecnología, por ende el adulto tiene que estar disponible para guiarlo y acompañar el juego». Para la médica pediatra Paula Otero (MN 99348), presidente de la Subcomisión de Tecnología de la Información y Comunicación de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), los dos puntos clave de las nuevas recomendaciones radican en el hincapié que hacen en las horas de descanso y la actividad sedentaria.

Según un reporte de la SAP, de 2017, en los niños menores de dos años, «su aparato psíquico se encuentra en desarrollo y por lo tanto son inmaduros y dependen fuertemente de la interacción con adultos para decodificar y significar los estímulos que reciben. Además, necesitan explorar el mundo con otros estímulos sensoriales, como el tacto, la propiocepción, etc.».

«Entre los tres y los cinco años, el desarrollo se basa, fundamentalmente, en la interacción social y en juegos no digitales; por lo tanto, se recomienda no exceder una hora diaria de uso. Al igual que para los niños más pequeños, es primordial la supervisión y el acompañamiento de los adultos a la hora de consumir estas tecnologías», reza el documento Bebés, niños, adolescentes y pantallas: ¿qué hay de nuevo?

«Es fácil hacer la recomendación, pero llevarla a cabo implica redefinir las reglas familiares porque el chico hace lo que ve, por eso hay que empoderarlos a que hagan actividades manuales, que dibujen, que lean, jueguen con masas, que el entretenimiento no sea lo más fácil, pero eso representa trabajo extra para los padres», consideró Otero a Infobae, y  señaló con un «no rotundo» el uso de pantallas a la noche y llamó a que padres, docentes y pediatras estimulen la actividad física.

Para ella, así como el médico en la consulta periódica brinda pautas de alimentación saludable y recomienda prácticas preventivas como la aplicación de vacunas, tiene que «explicar a los padres sobre el uso de pantallas».

PH: Infobae

Consultada por Infobae, la médica pediatra especialista en nutrición Norma Piazza (MN 47901 / MP 47.038) señaló que «los menores de dos años no deberían estar frente a ningún tipo de pantalla y luego se debe pautar la cantidad de horas». «Los niños están en etapa de crecimiento y la masa ósea se fortifica también por el movimiento», explicó la secretaria del Comité de Nutrición de la SAP, al tiempo que reforzó: «El sedentarismo lleva a formación de grasa y al debilitamiento de la masa muscular y, a su vez, de los huesos».

«La composición corporal se modifica de tal manera que si se toma como referencia a nuestros ancestros se verá que eran más fuertes y eso es porque se movían más -enfatizó Piazza-. En el ser humano, la función hace al órgano y además el movimiento y la actividad física liberan sustancias que modifican el estado de ánimo y el humor».

Para la experta, el uso de pantallas en la primera infancia acarrea, asimismo, «otro tipo de patologías más relacionadas con lo mental; se vuelve una conducta adictiva».

En palabras de la médica pediatra Laura Viva (MN 148090 – MP 454065), «el uso de pantallas es todo un desafío de manejar como padres». «Se sabe de sus efectos nocivos pero la tecnología es parte de la vida hoy y muchos recurrimos a ella en distintas situaciones», consideró la especialista, quien recordó que «antes de los 18 meses puede retrasar el lenguaje, alterar el desarrollo de la visión y no favorece la autorregulación de las emociones».

En ese sentido, estableció cuándo sí y cuándo no es admisible utilizar las pantallas en niños. «Nunca al momento de comer, porque el niño no interacciona con la familia ni la comida, tampoco antes de dormir ya que el estímulo lumínico va en contra de la segregación normal de hormonas que favorecen el sueño».

¿Cuándo permitirlas? «Son útiles al viajar en avión, por ejemplo, donde a veces en un vuelo largo los niños están limitados al movimiento y es necesario entretenerlos, siempre seleccionando el contenido adecuado a la edad y el tiempo recomendado, aunque siempre se puede optar por objetos lúdicos, dibujos, masas o stikers para evitarlas».

Y tras puntualizar que «hay aplicaciones con filtros para niños, como rompecabezas, juegos de asociación, memotest y musicales que son más adecuados que los videos híper estimulantes o aquellos dibujos animados donde las palabras y el lenguaje es incoherente para la edad», la especialista finalizó: «El uso de pantallas debe ser consciente y regulado y siempre supervisado por un adulto».

Fuente: Infobae

Publicado en Información médica infantil | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Leches vegetales y bebidas azucaradas o dietéticas, desaconsejadas en menores de cinco años

Los bebés deberían tomar sólo leche materna o maternizada, a los seis meses puede agregarse agua y los bebés que toman leche maternizada pueden pasar a la leche de vaca a los 12 meses. Estas indicaciones forman parte de las recomendaciones que dio recientemente un panel de científicos en Estados Unidos. Así, la leche materna, la leche de vaca o fórmula infantil y el agua son las únicas bebidas sugeridas para los niños menores de cinco años. Esto quiere decir que no deberían recibir ninguna bebida con azúcar u otros endulzantes, como bebidas de bajas calorías o con edulcorantes artificiales, leche chocolatada o saborizada, bebidas con cafeína y fórmulas para niños que empiezan a caminar.

PH: Clarín

Las bebidas basadas en vegetales, como la leche de almendras, arroz o avena, también deben ser evitadas. (La leche de soja es la alternativa preferida en el caso de los padres que quieren una alternativa a la leche de vaca.) Con un consejo que podría sorprender a los padres que tienen alacenas llenas de cajas de jugo, el panel también dijo que los niños pequeños deberían beber menos de un vaso diario de jugo 100% natural… Y que no beber nada de jugo es una mejor opción.

Las nuevas recomendaciones fueron elaboradas por Healthy Eating Research, un grupo de asesoramiento en nutrición, y financiadas por la Fundación Robert Wood Johnson. Es probable que estas nuevas pautas tengan influencia en tanto recibieron el respaldo de la Academia de Pediatría de Estados Unidos, la Academia de Nutrición y Dietética, la Asociación de Cardiología de los Estados Unidos y la Academia de Odontología Pediátrica de los Estados Unidos.

Las advertencias acerca de las bebidas azucaradas llegan en momentos de persistente preocupación por la obesidad infantil, que puede abrir la puerta a enfermedades crónicas de por vida. Alrededor del 19% de los niños estadounidenses son obesos.

En Argentina, un tercio de los niños y niñas empiezan primer grado excedidos de peso. Y al terminar el ciclo, la proporción se agranda: la mitad presenta sobrepeso u obesidad, según mostró un estudio realizado entre 2012 y 2017 por el Programa Nacional de Salud Escolar (Prosane), que midió las variaciones antropométricas de casi 11 mil chicos del país.

“En Estados Unidos, cerca de la mitad de los niños de 2 a 5 años toman bebidas azucaradas todos los días, algo que sabemos que eleva su riesgo de obesidad, diabetes y otros problemas de salud”, dijo Megan Lott, subdirectora de Healthy Eating Research. “Estas recomendaciones simplifican todo para los padres: agua, leche y cantidades limitadas de jugo de frutas 100% natural”, agregó.

PH: Clarín

El agua y la fruta, mejor que el jugo

Los niños no necesitan jugos y les hace mejor comer fruta, dijo el panel. El consumo excesivo de jugo puede provocar caries y aumento de peso y está relacionado con una mala nutrición general.

“Cuando hablamos sobre calorías vacías que se consumen a través de las bebidas y la cantidad de calorías que la gente recibe de las bebidas azucaradas, no sólo hablamos de las gaseosas”, dijo el doctor Richard Besser, presidente y director ejecutivo de la Fundación Robert Wood Johnson. “El jugo es otra fuente de calorías que nutricionalmente no son maravillosas”.

Las recomendaciones de limitar los jugos no son nuevas: la Academia de Pediatría desde hace mucho aconseja que los bebés no reciban jugo hasta no tener un año de edad y que la cantidad de jugo se limite a 110 gramos diarios en el caso de los niños de entre 1 y 3 años.

Las leches basadas en vegetales como la de almendras, avena o arroz a menudo contienen edulcorantes agregados o saborizantes artificiales y son menos nutritivas que la leche de vaca. Un vaso de leche de vaca contiene 8 gramos de proteína además de nutrientes como el calcio.

Con la excepción de la leche de soja, las leches basadas en vegetales son pobres en proteínas. Aunque a menudo están fortificadas, los científicos no saben si los seres humanos son capaces de absorber estos nutrientes de manera tan eficiente como los presentes naturalmente en otros alimentos.

Las leches maternizadas comercializadas para los niños que empiezan a caminar habitualmente son innecesarias, dado que la mayoría de estos niños comen alimentos sólidos; los productos suelen ser caros y suelen contener azúcares agregados, dijo Lott.

No hay datos rigurosos de estudios de niños sobre la seguridad de las bebidas con edulcorantes artificiales y otras bebidas endulzadas de bajas calorías, señaló, y los productos pueden condicionar a un niño a que prefiera las bebidas dulces en general.

Un vocero de la Asociación de Bebidas de los Estados Unidos, William Dermody, dijo que las empresas de bebidas coinciden en que “es importante que las familias moderen el consumo de azúcar para garantizar un estilo de vida equilibrado y saludable, y eso es especialmente cierto en el caso de los niños pequeños”.

Un portavoz de la Asociación de Productos de Jugo, sin embargo, dijo que, en el caso de los niños con acceso limitado a los productos frescos, el jugo puede ayudar a aumentar la ingesta de frutas. Las recomendaciones dietarias federales reconocen que tres cuartos de un vaso de jugo 100% natural equivalen a tres cuartos de un vaso de fruta. Pero muchos productos que parecen contener jugo natural en realidad pueden contener sólo una pequeña cantidad de jugo, advirtieron los expertos, agregando que los padres deben leer las etiquetas con cuidado.

Los niños adquieren preferencias por los alimentos y las bebidas a edad temprana, y las recomendaciones se hacen con vistas a moldear un paladar saludable. Alrededor de un tercio de los niños y adolescentes de los EE.UU. tienen sobrepeso o son obesos, trastornos que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la hipertensión, el alto colesterol, la apnea del sueño, diabetes Tipo 2, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y algunos cánceres.

“La expectativa es que, a través de este enfoque, ayude a su hijo a desarrollar el gusto por lo que le hace bien”, dijo Besser. Aunque un vaso ocasional de jugo 100% natural no es nocivo, “lo que conviene que sus hijos beban principalmente mientras crecen es agua”.

Las recomendaciones nutricionales, edad por edad

Las nuevas recomendaciones se desglosan por grupo etario:

– Del nacimiento a los 6 meses: Los bebés deberían beber sólo leche materna o maternizada. No deben beber jugo, leche, leche saborizada, las llamadas fórmulas de transición o destete (también llamadas leches para niños de 1 a 3 años o leches de crecimiento), bebidas endulzadas de bajas calorías (bebidas diet o “light” o aquellas endulzadas con Stevia o Sucralosa).

Estos niños tampoco deberían consumir “leches” basadas en vegetales o no lácteas, bebidas con cafeína (gaseosas, café, té, bebidas energizantes) ni bebidas azucaradas (gaseosas, bebidas de frutas o con sabor a frutas, bebidas isotónicas, agua azucarada o café o té azucarados).

– De 6 a 12 meses: Los bebés aún deben depender de la leche materna o maternizada. Una vez que comienzan a comer alimentos sólidos, pueden empezar a tomar algunos sorbos de agua. Los padres deben evitar el jugo, la leche, la leche saborizada, las fórmulas de transición, las bebidas endulzadas de bajas calorías, las leches basadas en vegetales y no lácteas, las bebidas con cafeína y las bebidas azucaradas.

De 12 a 24 meses: Los niños deberían beber de uno a cuatro vasos de agua por día y pueden empezar a beber leche entera pasteurizada. No deberían beber más de 110 gramos de jugo 100% natural; el jugo puede ser diluido en agua. Los padres deben evitar otras bebidas (leche saborizada, fórmulas de transición, bebidas con cafeína, leches basadas en vegetales y no lácteas, bebidas azucaradas y bebidas endulzadas de bajas calorías).

De 2 a 3 años: Los niños pequeños deberían beber uno a cuatro vasos diarios de agua y hacer la transición a la leche libre de grasa o con bajo contenido de grasa (1%). No deberían beber más de 110 gramos de jugo 100% natural y no deberían recibir otras bebidas.

De 4 a 5 años: Estos niños deberían beber 1,5 a cinco vasos de agua por día, leche descremada o de bajo contenido de grasa y no más de 110 a 170 gramos de jugo de fruta. No se les deben dar otras bebidas.

Por Roni Caryn Rabin. The New York Times. Traducción: Elisa Carnelli

 

Fuente: Clarin Entremujeres

Publicado en Información médica infantil | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Consejos para combatir los cinco enemigos más comunes de la lactancia materna

La lactancia materna aporta numerosos beneficios y nutrientes a los bebés en sus primeros meses de vida y en su posterior crecimiento. Sin embargo, la lactancia materna no siempre es sencilla, especialmente para las madres primerizas y los bebés pretérmino. Medela, compañía suiza centrada en comprender las necesidades de las madres y el comportamiento de los bebés, explica los cinco problemas más habituales durante el periodo de lactancia y ofrece sencillas soluciones a los mismos.

PH: ABC España

Producción insuficiente de leche

En un principio las madres generarán una pequeña cantidad de leche materna, pues los cambios que activan su producción se producen lentamente; estos cambios finalizan entre el segundo o cuarto día tras el parto, cuando se produce la subida de la leche. No obstante, algunas madres primerizas pueden tener dificultades para producir suficiente leche materna por cuestiones médicas.

En este sentido, una pérdida de sangre excesiva (más de 500ml) durante el parto o la presencia de fragmentos retenidos de la placenta pueden retrasar la subida de la leche. Asimismo, los trastornos hormonales –como el síndrome de ovario poliquístico, tiroides o diabetes–, o la hipoplasia mamaria –falta de tejido glandular productor de leche en el pecho– pueden influir en que el suministro de leche de la madre sea reducido. No obstante, muchas madres con traumatismos en el pecho o que se hayan sometido a cirugías mamarias anteriores, normalmente, pueden amamantar sin problema.

Asimismo, el modo en que el bebé se alimenta también afecta a la producción. Tras la subida de la leche, los pechos empiezan a producir leche mediante un proceso de oferta y demanda, pues durante la primera semana tras el parto, el bebé querrá alimentarse cada dos o tres horas (entre 10 y 12 veces al día). Estas frecuencias contribuirán a iniciar y establecer el suministro de leche materna.

Además, es aconsejable mantener un mayor contacto piel con piel con el bebé antes y después de las tomas para estimular la hormona oxitocina, que es la responsable de que se produzca la eyección de la leche. Otras soluciones para aumentar la producción son llevar a cabo una alimentación a demanda, sin horarios, y si el bebé no toma suficiente leche durante la toma, utilizar un sacaleches para mantener el suministro regular. En este sentido, la extracción doble eleva el nivel de prolactina, la hormona encargada de la producción de la leche.

Exceso de producción de leche

Por el contrario, en ocasiones las madres sienten que producen demasiada leche, especialmente durante las primeras semanas tras el parto. Entre la cuarta y sexta semana, los niveles de prolactina aumentarán cada vez que salga leche de los pechos, pues es en ese tiempo cuando los senos están aprendiendo la cantidad de leche materna que necesita el bebé y cuánto deben producir a cada hora, por lo que es frecuente que se produzcan pérdidas excesivas, que los pechos se llenen rápidamente y que salgan chorros durante la eyección de la leche.

En este sentido, algunos bebés tienen problemas con el flujo rápido que suele acompañar a un suministro de leche excesivo. Debido a que el bebé está aprendiendo a coordinar el modo en que succiona y deglute, es habitual que tosa y farfulle al inicio de cada toma, agarrándose, mordiendo o sujetándose al pecho sin apretar. Además, si el flujo es rápido puede que se aleje del pecho y empiece a llorar al interrumpirse la toma.

Ante esta situación, se aconseja extraer algo de leche materna de forma manual al iniciar cada toma para reducir la fuerza de la salida de la leche, y utilizar una toallita o un paño de muselina para limpiar la salida brusca de la leche y colocar una copa en el otro pecho para recoger cualquier pérdida.

La posición de la lactancia tumbada o la posición de cuna ayudarán a que el bebé pueda controlar mejor el flujo de leche. Es importante dejar descansar al bebé –tanto durante la toma como después– para que digiera la leche, pues moverlo demasiado o de forma rápida podría provocarle náuseas.

Pérdidas de leche

Las pérdidas de leche durante los primeros días de la lactancia son muy habituales, especialmente tras la subida de la leche. Es probable que mientras el bebé tome leche de un pecho, la madre tenga pérdidas con el otro; lo mismo puede suceder cuando se tumbe hacia abajo para dormir o cuando algo estimule el reflejo de salida de la leche de forma accidental, como otro bebé llorando.

A pesar de que estas pérdidas suelen remitir después de las seis semanas, el uso de discos absorbentes desechables o lavables en el interior del sujetador servirá para absorber las pérdidas de leche y proteger la ropa de la madre durante el día y la noche.

Además, cuando la pérdida es excesiva para los discos absorbentes o si el pezón tiende a gotear mientras se alimenta al bebé con el otro pecho, se aconseja utilizar copas recolectoras de leche, que se colocan dentro del sujetador. Cabe señalar que solo debe utilizarse la leche recogida durante una toma, guardándola en un contenedor estéril; y en el caso de que el bebé no la tome justo después de recogerla, debe guardarse en el frigorífico y utilizarla antes de que pasen 24 horas.

Agarre deficiente del bebé

Para la obtención de leche mientras el bebé toma el pecho es necesario un buen agarre, no obstante, algunos recién nacidos tienen problemas para conseguirlo. Ello puede deberse a que no se sienten bien tras un parto complicado, porque el bebé ha nacido de forma prematura o porque las madres tienen pezones planos o invertidos.

Los bebés prematuros no presentan un patrón constante de movimiento de la lengua o de vacío durante la lactancia, por lo que el uso de una pezonera puede facilitar su proceso de alimentación oral al ofrecerle un objetivo más firme y grande, contribuyendo al agarre del lactante al pecho, a la extracción de leche y a minimizar el dolor en el pezón.

En el caso de que las madres tengan pezones planos o invertidos, el uso de formadores de pezones en el interior del sujetador aplicará una ligera presión que contribuirá a sacarlos hacia afuera, permitiendo la lactancia. Asimismo, el bebé necesita sentirse sujeto, por lo que mantener el contacto piel con piel, adoptar diferentes posiciones contribuirá a mejorar la comodidad del bebé y a que se alimente de forma correcta. Una posición tumbada le ayudará a utilizar sus reflejos innatos y le facilitará la tarea de llegar al pecho y agarrarse.

Dolor y sensibilidad en los pezones

Los pezones de la mayoría de mujeres suelen aumentar de tamaño y estar más sensibles durante el embarazo. Además, cuando el bebé comienza a alimentarse, el bebé puede tomar el pecho hasta trece veces al día y las tomas pueden alargarse hasta una hora, por lo que la saliva, la presión y la succión, pueden provocar dolor en los pezones.

Cabe señalar que, la sensibilidad y el dolor suelen producirse, especialmente, tras la subida de la leche, y aunque no deberían persistir durante mucho tiempo –ya que tanto la madre como el bebé se acostumbrarán a la lactancia– es importante tratarlos cuanto antes para evitar problemas como las grietas.

Para calmar el dolor y sensibilidad, se recomienda limpiar suavemente los pezones con algodones humedecidos en agua después de las tomas para eliminar cualquier suciedad, y secarlos al aire o frotarlos suavemente con una muselina o toallita muy limpia y suave, ya que en condiciones de humedad pueden producirse infecciones.

Además, es importante proteger los pezones. Los protectores de pezones evitarán que la ropa roce las áreas doloridas y aplicar lanolina en crema ultrapura, gotas de leche materna o usar parches de hidrogel contribuirá a aliviar el dolor y la piel reseca.

Por otra parte, el agarre deficiente del bebé también puede provocar sensibilidad y pezones doloridos, así como un mayor riesgo de sufrir obstrucciones en los conductos galactóforos y mastitis. En este sentido, el bebé debe tener una porción importante de la parte inferior de la areola –piel oscura que rodea el pezón– dentro de la boca cuando se alimenta, con el pezón presionado contra el paladar y agarrado suavemente por debajo con su lengua.

Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dar el pecho durante dos años, pues la prolongación de la lactancia, junto a otros factores, tiene un impacto positivo en la salud actual y futura tanto de los bebés como de las madres.

 

Fuente: ABC España

Publicado en Lactancia materna | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

7 alimentos no recomendados para comenzar con los sólidos

“Quien evita la ocasión, evita el peligro”. Son palabras de la pediatra Matilde Zornoza, de Pediatra2punto0.com, que recomienda directamente no ofrecer ciertos alimentos a los niños menores de cinco años para evitar que se atraganten, entre ellos “los frutos secos, la zanahoria cruda o la manzana”.

La pediatra asegura, sin embargo, que cada niño es un mundo, y que si bien la introducción de los sólidos puede comenzar en el mismo momento en que se inicia la alimentación complementaria (alrededor de los seis meses), “no pasa nada si nos decidimos por los triturados, aunque siempre es bueno ofrecer algún trozo y texturas diferentes antes de los 9 o 10 meses para no tener problemas posteriormente con el paso del triturado al sólido”.

(…)

PH: La Vanguardia

A pesar de que si se evitan ciertos alimentos y los niños comen en todo momento bajo la tutela de un adulto no es fácil que se atraganten, Zornoza recomienda distinguir entre varios tipos de atragantamiento. “Si el niño está tosiendo con una tos fuerte y efectiva hay que dejarlo que tosa. Si no tose, la tos es débil, no puede respirar o se pone amoratado, le daremos cinco golpes secos en la espalda”.

En el caso de los mayores de un año se debe realizar la conocida maniobra de Heimlich, que consiste en “colocarte detrás del niño y rodearle la cintura con los brazos. A continuación, se cierra la mano y se coge con la otra a modo de puño en la zona de la boca del estómago (entre el ombligo y el tórax). Por último, se realiza una presión fuerte hacia adentro y hacia arriba, a modo de cuchara. Si el niño es menor de un año, realizaremos compresiones en la zona del tórax, e independientemente de la edad iremos alternando cinco golpes en la espalda con cinco compresiones abdominales o torácicas”, explica la pediatra.

Para evitar riesgos, lo mejor es no dar a los pequeños algunos alimentos enteros y buscar siempre alternativas creativas para ofrecerlos de forma segura e igualmente apetecible.

Manzana

No solo puede provocar atragantamiento, sino que además es difícil de masticar, cosa que termina cansando a los niños. Rovira recomienda apostar por las manzanas asadas, que pueden combinarse con numerosos alimentos, o ralladas, que se pueden añadir a yogures o ensaladas de frutas. Si escogemos esta última opción, el nutricionista recomienda servir las frutas de forma creativa, en forma de corazón o estrella, para convertir la comida en un acto lúdico.

Zanahoria

Igual que ocurre con la manzana, Zornoza recomienda “no dar nunca zanahorias crudas a los niños menores de cinco años” y optar siempre por su versión rallada o cocida.

Tomates cherry

Conviene tener cuidado con las formas redondeadas, que Zornoza recomienda cortar siempre en mitades o cuartos. “Tanto los tomates cherry como las uvas pueden causar problemas de atragantamiento”. Rovira amplía esta lista e incluye los porotos, que pese a ser más pequeños “son un poco duros y podrían causar problemas”, además de las cerezas, las frambuesas, las aceitunas o el maíz en conserva.

Golosinas

Además de que no son saludables y habría que evitarlas a cualquier edad, chicles y gomitas son especialmente poco recomendables para los más pequeños, “puesto que su textura pegajosa podría causar problemas de atragantamiento”, explica el experto, que también recomienda tener cuidado con los pochoclos.

Frutos secos

Nueces, almendras, castañas y otros frutos secos deben ofrecerse siempre triturados. Pueden incorporarse rallados al yogur –que debe consumirse entero y sin azúcar, evitando los postres lácteos– o en forma de crema.

Carne roja

Es conveniente tener cuidado con las carnes especialmente fibrosas, como el cerdo o la ternera, que suelen quedar duras tras procesos de cocción como la plancha o el horno. Rovira recomienda elegir carnes o pescados blancos, más fáciles de masticar, siempre que se administren en un tamaño adecuado a la garganta del niño.

Cítricos

Pese a que su consumo es más que recomendable entre los más pequeños, siempre en su versión entera, hay que tener especial cuidado con las finas pieles que rodean los gajos de estas frutas. Conviene, sin embargo, que los niños se acostumbren desde pequeños a consumir siempre la fruta entera para aprovechar su fibra y “tomen jugos solo de forma ocasional, y en ningún caso industriales”, concluye Rovira.

 

Fuente: La Vanguardia

Publicado en Salud del niño | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Perjuicios y beneficios del uso del chupete según la ciencia

El uso del chupete se ha relacionado con la aparición de malformaciones bucodentales, con un abandono precoz de la lactancia materna, la aparición de otitis media, el mantenimiento del hábito de succión digital y una disminución en la producción de los sonidos del habla, así como la instauración del hábito tabáquico en la adolescencia y adultez.

PH: Eres Mamá

En cuanto a los efectos beneficiosos asociados a su uso, figura el factor protector frente al síndrome de muerte súbita del lactante durante el sueño y la aparición de sobrepeso y obesidad en la adolescencia, la analgesia producida durante procedimientos o situaciones estresantes y la estimulación del reflejo de succión en situaciones en las que este se encuentra poco desarrollado.

Desirée Mena y Jennifer Sánchez, de la Unidad Predepartamental de Enfermería de la Universitat Jaume I de Castellón (UJI) han publicado un estudio en la revista Rol de Enfermería en el que revisan un total de 1.897 artículos científicos que recogen ambas facetas del chupete en recién nacidos y lactantes.

Para lleva a cabo dicha revisión, se realizó previamente un filtrado de calidad científica y los artículos obtenidos se sometieron a un análisis centrado en el diseño del estudio, población, muestra, periodo de seguimiento, evaluación, resultados o conclusiones, en función del diseño. Del mismo modo, se realizó un análisis descriptivo de las variables, clasificándolas como efectos favorables, desfavorables o no influyentes.

«Hemos realizado una serie de recomendaciones con el objetivo de dotar a madres, padres y cuidadores de la mejor información que les permita deliberar y elegir libremente aquello que mejor se adapte a sus necesidades, creencias o expectativas», explica Mena.

Ventajas y desventajas 

En caso de que se opte por la lactancia materna, se sugiere no utilizar el chupete, pues está relacionado con la dificultad en su instauración y el destete precoz. Por otro lado, para evitar problemas en la dentición, concretamente, malformaciones bucodentales, se recomienda su uso a partir de los seis meses de edad. Sin embargo, también se relaciona, sobre todo a partir de esta edad, con la aparición de otitis media.

Otra de las razones por las que se desaconseja es por aparecer su uso relacionado con una persistente succión digital en la infancia, el inicio del hábito tabáquico en la adolescencia y adultez y con una disminución en la producción del sonido del habla.

La investigación señala como recomendable el uso del chupete en el caso de que el bebé no haya desarrollado el reflejo de succión nutritiva, ya que puede utilizarse para estimularlo. También se recomienda para calmar al bebé en situaciones estresantes o dolorosas.

Con este fin, explica Jennifer Sánchez, «no se desaconseja la utilización conjunta de sacarosa, aunque por motivos nutricionales no se recomienda su uso; no obstante, siempre sería mejor como primera opción la lactancia materna si esta estuviera disponible». Además, se recomienda el uso del chupete durante el sueño para evitar la aparición del síndrome de muerte súbita del lactante.

En el caso de utilizar chupete, la recomendación es lavarlo con una solución de clorhexidina acuosa al 0,12% o sumergirlo en agua hirviendo. Además, se aconseja la realización de revisiones dentales periódicas para vigilar el crecimiento de la dentición temporal y detectar la aparición de malformaciones. En el caso de que se lleve a cabo lactancia, el estudio señala que es conveniente realizar visitas periódicas con la matrona o enfermera pediátrica para que la supervise con el fin de poder detectar precozmente posibles problemas derivados del uso del chupete.

Finalmente, las investigadoras de la UJI señalan que el estudio también ha permitido detectar posibles futuras líneas de investigación orientadas a disponer de una evidencia fuerte sobre el uso del chupete, la prevención del síndrome de muerte súbita del lactante y la aparición de otitis media.

 

Fuente: Agencia Sinc

Publicado en Cuidado del niño | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Seis actividades que benefician a niños con TDAH

«El TDAH es un trastorno grave que afecta a un 5% de los niños y que persiste a lo largo de la vida. No obstante, con el tratamiento adecuado la mitad de los casos remiten en la edad adulta». Así de contundente se muestra Marta Calderero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. En la actualidad hay mucha controversia en torno al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y aunque la inmensa mayoría de los expertos reconocen su existencia, también son muchos los que advierten de una tendencia al sobrediagnóstico.

Evitar diagnósticos erróneos

Los síntomas del TDAH (dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad) suelen coincidir con algunas características habituales en los menores, pero que también se manifiestan en ciertas personalidades adultas. Por este motivo, a veces se corre el riesgo de confundir determinados rasgos propios del carácter con este trastorno de hiperactividad. La mayoría de los niños son inquietos por naturaleza, pero no se trata de poner una etiqueta de TDAH a toda la infancia.

Según María José Acebes, «existen diferentes situaciones vitales, como, por ejemplo, problemas familiares o traumas emocionales, que predisponen al individuo a comportamientos similares a los síntomas característicos de un paciente al que le han diagnosticado TDAH». La neuropsicóloga apunta, incluso, que «determinadas condiciones médicas pueden provocar estas conductas que aparentemente se atribuyen al TDAH».

A fin de evitar diagnósticos erróneos siempre debe tenerse en cuenta que, aunque la manifestación sea la misma, la causa no tiene por qué serlo. Así, solo se puede hablar de TDAH cuando los síntomas «están presentes en dos o más contextos en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo del niño e interfieren significativamente en su funcionamiento social o académico», aclara Calderero. «Sería un error diagnosticar TDAH a un niño por la mera presencia de los síntomas, sin que se haya apreciado un impacto significativo de estos en su comportamiento en la escuela o en sus relaciones con la familia y los amigos», añade.

Actividades para descargar energía y controlar impulsos

Las personas con TDAH tienen más dificultades para inhibir su respuesta ante estímulos distractores, suelen incurrir en hiperactividad y presentan una mayor tendencia a la precipitación. Además, se manifiestan frecuentemente con conductas impulsivas que dificultan la aplicación de refuerzos a medio o largo plazo, y que pueden llevarlos a subestimar las consecuencias de su comportamiento.

Ante este tipo de escenarios, los expertos recomiendan la práctica de actividades que requieran concentración y desarrollo de sus capacidades cognitivas, más allá de las académicas, en las que puedan descargar toda su energía y aprendan a controlar sus impulsos. «Sin embargo, no todas estas acciones valen para todos los niños. Es muy importante que les interesen y que tengan un cierto atractivo para ellos», advierte Acebes. «Solo si al pequeño le interesa lo que está haciendo y lo disfruta será beneficioso. De hecho, obligarle a practicar atletismo o a concentrarse en una partida de ajedrez, si a él no le motiva, resultará contraproducente».

La profesora recomienda mantener un diálogo continuado con los responsables de las actividades, de modo que puedan conocer de primera mano las características específicas del menor y las tengan en cuenta por si, en ocasiones, deben darle más tiempo o dosificar la información que se le proporciona. «Estos niños aprenden de otra manera y a otro ritmo y, por ello, puede ser que necesiten una serie de ayudas o de adaptaciones en las actividades que hacen», insiste.

1. La música

Aprender a tocar un instrumento, así como leer y componer nuevas piezas musicales, es «especialmente beneficioso» para los niños con TDAH, ya que ello «se refleja en nuevas fibras nerviosas en el lóbulo frontal del cerebro. La relación entre la música y la génesis de neuronas y de asociaciones entre ellas proporciona habilidades cognitivas fundamentales para revertir alteraciones de la conducta, como las propias del TDAH», afirma Calderero.

2. Los animales

Investigadores de la Universidad de California demostraron que la terapia asistida con perros puede ayudar a niños con TDAH a mejorar sus habilidades sociales y a reducir las conductas problemáticas. Los resultados del trabajo demostraron que los niños que habían sido tratados con perros experimentaron un aumento de la capacidad de atención y progresos notables en las relaciones con los demás. Según explica Calderero, «divertirse jugando con perros ayuda al niño a ser más consciente de los momentos en los que pierde la atención o se comporta de manera impulsiva. Por ejemplo, el perro reacciona buscando la atención del niño cuando este se despista o, por el contrario, se queda quieto cuando el niño actúa impulsivamente saltándose las instrucciones. Estas reacciones del animal ayudan al pequeño a corregir la conducta al momento y, por ende, a mejorar a largo plazo».

3. El deporte

La práctica diaria de deporte beneficia la cognición y el comportamiento respecto al aprendizaje de niños y adolescentes de entre 6 y 18 años con diagnóstico de TDAH, según las conclusiones de un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Jaén (UJA).

Si durante unos 20 minutos realizan una actividad física de alta intensidad, su velocidad de procesamiento y su memoria de trabajo mejoran, así como también sus habilidades de planificación y de resolución de problemas. Desgraciadamente, estos resultados solo se mantienen a corto plazo y no son permanentes. Por esta razón es recomendable que los jóvenes con TDAH hagan ejercicio físico de alta intensidad antes de estudiar para un examen y también durante las horas previas a la prueba de evaluación.

Lamentablemente, a medida que el niño se va haciendo mayor, y si sus calificaciones van empeorando, algunos padres optan por retirarlo de las actividades extraescolares deportivas y las sustituyen por clases de refuerzo de la materia suspendida. «Se trata de un error», advierte Acebes, «porque es fundamental que un niño con TDAH haga actividad física regularmente. Por eso hay que ayudarle a encontrar la disciplina que a él le guste y asegurarnos así de que disfruta del ejercicio y que no le supone una dificultad añadida».

4. Mindfulness y yoga

«Este tipo de disciplinas entrenan a los niños en el reconocimiento de sus emociones, les ayudan a centrar la atención, a estar tranquilos y a aprender a estarse quietos», explica Acebes. De hecho, una investigación con niños de entre 7 y 12 años llevada a cabo por la unidad del trastorno por déficit de atención e hiperactividad del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona) demostró que la conciencia plena (mindfulness) reduce la inatención, la hiperactividad, la impulsividad y la desregulación emocional de los niños con TDAH.

Gracias a la conciencia plena, siempre practicada de manera relajada, los niños que padecen este trastorno pueden aumentar su inteligencia interpersonal. Mediante esta herramienta terapéutica, los pequeños reflexionan sobre su persona y se comprenden más a sí mismos. «Potenciar su inteligencia intrapersonal permite que sean más conscientes de sus estados y de las metas que desean alcanzar, y, en consecuencia, que sean capaces de planificar mejor su manera de actuar», explica Calderero.

5. Ajedrez

El ajedrez es una actividad que requiere mucha concentración. Quizá por ello pueda parecer contraproducente para a un niño con TDAH, pero, sin embargo, siempre y cuando se ponga en práctica en un contexto terapéutico y supervisado por profesionales, se ha revelado como un ejercicio altamente eficaz en el tratamiento de este trastorno, como han demostrado en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, en Majadahonda (Madrid), poniendo en marcha el programa Jaque Mate al TDAH.

En este sentido, Calderero explica que «el ajedrez permite trabajar lainteligencia logicomatemática y crear hábitos positivos durante el juego», los cuales más tarde pueden ser aplicados en otros contextos de la vida diaria, como la evolución de mejores hábitos de estudioo un comportamiento más adecuado al interactuar con los demás, respetando los turnos de palabra.

6. Arte

«Existen varios estudios que indican que los niños con TDAH tienen una especial tendencia a la creatividad», explica Acebes, que recomienda las terapias relacionadas con técnicas plásticas y las califica como «estimulantes y motivantes». Además, la neuropsicóloga destaca que las disciplinas artísticas requieren «concentración, la regulación emocional o de los impulsos y una combinación de diferentes capacidades orientadas a la ejecución de un plan y la obtención de un resultado».

Publicado en Aprendizaje | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Una aplicación para el teléfono detecta las infecciones de oídos en los niños

Las infecciones de oído en niños pequeños son la causa más común de consultas pediátricas y un equipo de la Universidad de Washington ha creado una aplicación para el teléfono móvil que permite detectar la acumulación de fluidos y un diagnóstico en el hogar.

Los investigadores, que publicaron su invento este miércoles en la revista Science Transnational Medicine, señalaron que la otitis ocurre cuando se acumula y se infecta fluido en el oído medio detrás del tímpano.

PH: Infobae

Para los padres y madres esto es causa de preocupación, ya que es difícil diagnosticar la enfermedad porque los niños pequeños no son capaces de explicar qué les aqueja. A veces los bebés presentan fiebre o se estiran las orejas, pero en otros casos no hay síntomas visibles.

En algunos casos la otitis aguda media deriva en complicaciones graves como la meningitis y otras condiciones pediátricas, incluida la otitis con efusión, que están relacionadas con demoras en el habla y bajo rendimiento escolar.

Los investigadores Justin Chan y Shyam Gollakota, de la Universidad de Washington en Seattle, inventaron una solución que requiere, simplemente, un pequeño embudo de papel y un «teléfono inteligente» en el cual se instala la aplicación.

«El diseño de una herramienta precisa de examen en algo tan común como un teléfono móvil puede ser crucial para los padres y las madres, y también para el personal médico en regiones con recursos limitados«, señaló Gollakoa, un profesor en la Escuela Paul G. Allen de Ciencias de Computación e Ingeniería.

«Una ventaja clave de nuestra tecnología es que no requiere más equipo que un trozo de papel y una app en el móvil», añadió.

La aplicación funciona enviando sonidos adentro del oído y midiendo cómo esas ondas sonoras cambian cuando rebotan en el tímpano. La persona que cuida al bebé puede confeccionar un embudo de papel que se coloca en el oído y guía las ondas de sonido hacia el canal auditivo.

Cuando el teléfono emite un sonido continuo de 150 milisegundos, que parece el piar de un pájaro, el micrófono del teléfono recoge tanto el piar emitido como el rebote. Si hay fluido acumulado las ondas del sonido rebotado interfieren con las emitidas.

«Es como dar golpecitos con los dedos en una copa de vino», señaló el coautor del artículo, Justin Chan, estudiante de doctorado en la escuela Allen. «Dependiendo de cuánto líquido haya en la copa, el sonido es diferente. Con el uso del equipo podemos detectar la presencia de líquido».

Cuando no hay fluido detrás del tímpano, éste vibra y envía una variedad de sonidos que interfieren menos con la señal inicial creando una caída amplia y poco profunda en la señal general.

Pero cuando hay fluido, el tímpano no vibra bien y refleja la señal original que interfiere más y crea una caída estrecha y profunda en la señal emitida.

Con información de EFE

 

Fuente: Infobae

Publicado en Información médica infantil | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

¿Cuándo empiezan a beber agua los bebés?

Beber agua es fundamental. Y no sólo para los más pequeños de la casa. Padres, mayores, adolescentes y niños deben tener el agua como bebida principal, dejando a un lado los refrescos o zumos envasados.

PH: ABC España

Pero, ¿cuándo empieza un bebé a tomar agua? Esta es una de las preguntas que más suelen hacerse los padres a medida que el pequeño cumple meses. Para ello es fundamental entender cómo es la alimentación durante el primer año de vida.

Hasta los 4 meses de edad, un bebé se alimenta exclusivamente de leche. Con independencia de que la madre opte por la lactancia materna o el biberón, cualquiera de estas dos opciones son válidas porque ofrecen al pequeño los nutrientes necesarios para su desarrollo.

A partir de los 5 meses de edad, la alimentación cambia ligeramente. La leche sigue siendo su alimento básico. Y en este momento, los cambios varían en función de si toma pecho o no. Tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), «la alimentación complementaria se iniciará alrededor de los 5-6 meses», pero los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna pueden comenzar con la introducción de alimentos una vez cumplan los 6 meses. Sin embargo, los de biberón empiezan a los 5 meses.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta del peligro de dar agua al bebé antes de que cumpla la edad requerida. La razón es que se les pone «en riesgo de diarrea y desnutrición», ya que «el agua puede estar contaminada y causar infecciones».

Además, el organismo añade que dar agua a un recién nacido «puede causar que el bebé consuma menos leche materna o suspenda la lactancia» antes de tiempo «y, en consecuencia, se desnutra». Incluso las madres «podrían disminuir su producción».

La leche materna se compone principalmente de agua (80%). Por eso, aunque sea verano y el recién nacido tenga sed o mucho calor, con amamantarlo es suficiente porque recibe el líquido necesario para no deshidratarse, protegiéndolo a su vez de posibles diarreas.

«Los bebés no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas calientes. Esta es una de las razones por las que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida», recuerda el organismo.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) también se sitúa en la misma tesitura: «Los bebés que toman el pecho no necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones. Ni siquiera en los meses de mucho calor».

¿Cómo darle agua?

Es, por tanto, a partir del quinto o sexto mes de vida del bebé cuando puede empezar a tomar agua. «Si el bebé tiene más de 6 meses y ya come otros alimentos, después de las tomas de pecho, de vez en cuando se le puede ofrecer agua», explica la AEP, que recuerda que si se le ofrece pecho antes de las papillas o purés, es muy probable que no la quiera porque no la necesite. Esto irá cambiando de manera progresiva a medida que el pequeño ingiera una mayor cantidad de alimentos sólidos.

Otra de las dudas que asolan a los padres es cómo darle agua: ¿biberón? ¿vaso? «Los bebés alimentados al pecho no precisan utilizar tetinas», puntualiza la AEP, que asegura que cualquier bebé a partir de los 6 meses es capaz de beber en vaso o taza. Es decir, no tiene que pasar directamente al biberón.

«No es aconsejable ofrecerle directamente agua de una botella, aunque sea pequeña, para evitar infecciones y diarreas», especifica.

Y, por supuesto, se deben evitar las bebidas azucaradas tipos zumos o infusiones.

 

Fuente: ABC España

Publicado en Salud del niño | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario