¿Cuándo empiezan a beber agua los bebés?

Beber agua es fundamental. Y no sólo para los más pequeños de la casa. Padres, mayores, adolescentes y niños deben tener el agua como bebida principal, dejando a un lado los refrescos o zumos envasados.

PH: ABC España

Pero, ¿cuándo empieza un bebé a tomar agua? Esta es una de las preguntas que más suelen hacerse los padres a medida que el pequeño cumple meses. Para ello es fundamental entender cómo es la alimentación durante el primer año de vida.

Hasta los 4 meses de edad, un bebé se alimenta exclusivamente de leche. Con independencia de que la madre opte por la lactancia materna o el biberón, cualquiera de estas dos opciones son válidas porque ofrecen al pequeño los nutrientes necesarios para su desarrollo.

A partir de los 5 meses de edad, la alimentación cambia ligeramente. La leche sigue siendo su alimento básico. Y en este momento, los cambios varían en función de si toma pecho o no. Tal y como señalan desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), «la alimentación complementaria se iniciará alrededor de los 5-6 meses», pero los bebés alimentados exclusivamente con lactancia materna pueden comenzar con la introducción de alimentos una vez cumplan los 6 meses. Sin embargo, los de biberón empiezan a los 5 meses.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta del peligro de dar agua al bebé antes de que cumpla la edad requerida. La razón es que se les pone «en riesgo de diarrea y desnutrición», ya que «el agua puede estar contaminada y causar infecciones».

Además, el organismo añade que dar agua a un recién nacido «puede causar que el bebé consuma menos leche materna o suspenda la lactancia» antes de tiempo «y, en consecuencia, se desnutra». Incluso las madres «podrían disminuir su producción».

La leche materna se compone principalmente de agua (80%). Por eso, aunque sea verano y el recién nacido tenga sed o mucho calor, con amamantarlo es suficiente porque recibe el líquido necesario para no deshidratarse, protegiéndolo a su vez de posibles diarreas.

«Los bebés no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas calientes. Esta es una de las razones por las que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida», recuerda el organismo.

La Asociación Española de Pediatría (AEP) también se sitúa en la misma tesitura: «Los bebés que toman el pecho no necesita ningún otro líquido, ni agua, ni infusiones. Ni siquiera en los meses de mucho calor».

¿Cómo darle agua?

Es, por tanto, a partir del quinto o sexto mes de vida del bebé cuando puede empezar a tomar agua. «Si el bebé tiene más de 6 meses y ya come otros alimentos, después de las tomas de pecho, de vez en cuando se le puede ofrecer agua», explica la AEP, que recuerda que si se le ofrece pecho antes de las papillas o purés, es muy probable que no la quiera porque no la necesite. Esto irá cambiando de manera progresiva a medida que el pequeño ingiera una mayor cantidad de alimentos sólidos.

Otra de las dudas que asolan a los padres es cómo darle agua: ¿biberón? ¿vaso? «Los bebés alimentados al pecho no precisan utilizar tetinas», puntualiza la AEP, que asegura que cualquier bebé a partir de los 6 meses es capaz de beber en vaso o taza. Es decir, no tiene que pasar directamente al biberón.

«No es aconsejable ofrecerle directamente agua de una botella, aunque sea pequeña, para evitar infecciones y diarreas», especifica.

Y, por supuesto, se deben evitar las bebidas azucaradas tipos zumos o infusiones.

 

Fuente: ABC España

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«Adicción digital»: la forma en que los niños utilizan los dispositivos es más importante que la cantidad de tiempo que pasan

Si bien la Organización Mundial de la Salud reconoció los problemas asociados al juego digital como una patología mental, la denominación no incluye a la adicción a las redes sociales ni a las aplicaciones que no son de juego. Aún así, el fenómeno emergente de la «adicción digital» representa un problema real y potencial generalizado que desafía soluciones fáciles o estrategias de prevención.

PH: Infobae

Según una reciente investigación publicada en la Revista de la Asociación Médica Estadounidense, (JAMA por sus siglas en inglés), la relación entre la exposición a los dispositivos y la salud en los adolescentes podría seguir un patrón de «U invertida», es decir, que una exposición muy alta y una exposición muy baja podrían estar asociadas con resultados de salud mental pobres en comparación con cantidades moderadas de uso.

El consenso científico sugiere que las adicciones surgen de una combinación de una predisposición genética y la exposición repetida a un sustrato específico. En el caso de la adicción digital, la exposición es ubicua, inevitable, y en algunos casos el uso de dispositivos digitales es obligatorio; algunas escuelas usan tablets en las aulas y otras requieren que los niños hagan uso de las computadoras para hacer su tarea.

«Toda actividad puede ser terreno fértil para una adicción, y los dispositivos electrónicos no escapan a esta posibilidad. Evidentemente hoy constituyen un medio de comunicación y relación entre pares, y no sólo un medio sino un escenario mismo.En este punto debemos revisar la jerarquía que ese espacio virtual tiene, ya que por ser virtual no es menos real», sostuvo en diálogo con Infobae Diego Luparello, psicoanalista y expresidente del Claustro de analistas en formación de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Los niños y las «pantallas»

«El uso de dispositivos por parte de los niños varía de útil y saludable a compulsivo y adictivo», aseveró Dimitri A. Christakis, director del Centro de Salud Infantil, Comportamiento y Desarrollo del Instituto de Investigación Infantil de Seattle y profesor de pediatría en la Universidad de Washington. «Creo que el fenómeno de la adicción a la tecnología es bastante real».

PH: Infobae

Sin embargo, para el especialista, la definición de la palabra «pantalla» ha evolucionado considerablemente hasta el punto en que es casi una construcción sin sentido. El trabajo de Christakis separa el consumo de los medios digitales por el ritmo y la violencia, y así descubrió que ver entretenimiento violento en los primeros años de vida está fuertemente asociado con los trastornos por déficit de atención con hiperactividad.

Si bien los científicos han analizado el vínculo entre las pantallas y los problemas de atención con anterioridad, los efectos son difíciles de entender. Algunos dicen que los medios simplemente reemplazan las actividades más beneficiosas. Otros sostienen que los niños se vuelven insensibles a su velocidad o violencia y así ansían aún más.

«¿Es el mundo de las apps y ese aparato celular que se ha adherido al cuerpo de los seres humanos en todo el mundo nocivo para los niños? El riesgo de afirmar algo así es demonizar los objetos. Treinta años atrás se hacían planteos similares respecto de la TV y el daño que ese aparato producía en los menores que pasaban horas hipnotizados frente a la pantalla. La TV de entonces como los celulares de hoy no son malos per se, el problema reside en la relación que se establece con los objetos, es decir, el lugar que esos objetos vienen a ocupar en la vida de los niños», indicó Agustina Fernández, psicoanalista, miembro de la misma asociación y especialista en adolescentes.

Para la doctora Ellen Selkie, profesora asistente de medicina para adolescentes en la Universidad de Michigan, que investiga el uso que hacen los adolescentes de las redes sociales, «es como la comida, es algo que todos necesitamos debido a la forma en que funcionan las empresas, debido a la mercado laboral, y para los adolescentes es la forma en que socializan».

«Con los niños más pequeños – dijo-  hay evidencia que respalda las limitaciones en la cantidad de tiempo de pantalla; con los niños mayores, la situación es más complicada. La pregunta es, con un adolescente que siempre parece estar en su teléfono, ¿es esa una adicción realmente o se trata del escenario donde hoy están sus amigos? Porque el comportamiento normal de los adolescentes siempre es querer hablar con sus amigos».

Según Selkie, al igual que existen formas saludables y no saludables de comer, hay decisiones diarias sobre el uso de la tecnología que se suman a las principales decisiones sobre la salud. Paradójicamente, sostuvo que hay momentos en los que la falta de tiempo de pantalla por parte de un niño también puede ser motivo de preocupación.

La tecnología como «un entorno» donde se realizan todo tipo de actividades: desde el trabajo hasta el entretenimiento y vida social

Para Maximiliano Martínez Donaire, psicoanalista y exsecretario científico del Claustro de APA, «hay algo en el estilo de estímulo y de fuente de percepción y de disfrute de este fenómeno que genera que alguien pueda estar muchas horas sin moverse interactuando con una pantalla. El asunto no está en lo digital o en la pantalla en sí, sino en el uso que se hace de ella».

PH: Infobae

«Y cuando hablamos de los niños, -continuó- el uso debe estar regulado por los adultos. Ellos son los que tienen que brindarles las herramientas a los niños para que puedan aprender a administrar y regular sus fuentes de goce y de placer. Si lo digital se vuelve adictivo es porque allí, los adultos no pudieron brindar las herramientas necesarias para que el chico pueda regularse», aseveró.

Hoy lo virtual, lo digital y las redes sociales son un espacio que se habita. En donde los sujetos llevan a cabo un montón de actividades de entretenimiento, de trabajo, de esparcimiento y sociales. Es lógico que en algún punto los niños también comiencen a habitarlas en el mismo sentido, encontrando en ellas una fuente de vínculo social con sus amigos y compañeros, una fuente de estímulos y de investigación.

Algunos expertos consideran que el principal problema en llamar a la tecnología problemática una «adicción» clínica es que localiza la enfermedad o el problema dentro del individuo, en lugar de hacerlo en el entorno digital que está configurando su comportamiento, a menudo a través de métodos que son intencionalmente explotadores o subconscientes.

«Un joven que busca aislarse, por ejemplo, va a encontrar en el teléfono un espacio para hacerlo, lo mismo que haría en su habitación, o con otros medios que tuviera a su disposición. Es decir, la conducta de aislamiento es el síntoma y la herramienta digital es el medio», explicó Luparello. 

No obstante, de acuerdo con la Canadian Pediatric Society, los padres deberían preocuparse más por la forma en que sus niños, niñas y adolescentes en edad escolar usan los dispositivos digitales que el tiempo total que pasan fascinados por las pantallas.

El grupo de pediatras sigue alentando a los padres a minimizar el tiempo de pantalla, pero no llegó a imponer un límite máximo en sus primeras pautas de medios digitales para niños mayores en la era de los teléfonos inteligentes y las redes sociales. El CPS (por sus siglas en inglés) sostuvo que sería «muy difícil» establecer límites de tiempo para la tecnología y el tiempo de pantalla que puede ser perjudicial en algunas circunstancias y beneficioso en otras.

La guía de CPS define el uso «moderado» entre dos y cuatro horas al día. Las nuevas pautas se aplican a niños de hasta 5 años y adolescentes de hasta 19 años. Hace dos años, la misma organización publicó pautas para niños más pequeños que no aconsejaban tiempo de pantalla para los menores de 2 años, y no más de una hora al día para niños de entre 2 y 5 años.

Mientras los padres navegan por un conjunto difícil de parámetros, Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que «brinda educación y defensa a las familias para promover tecnologías y medios seguros para los niños», ofrece una gran cantidad de consejos que pueden ayudar a establecer pautas. Un punto de partida es exigir que los teléfonos se apaguen para la cena o en excursiones familiares, y los padres, por supuesto, deben pensar detenidamente en su propio uso de los dispositivos y en los ejemplos que dan.

 

Fuente: Infobae

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Lactancia materna: un derecho y un seguro de vida para el bebé

La leche materna contiene más de 370 componentes específicos que inmunizan a los niños frente a diversas enfermedades, volviéndose el alimento más nutritivo para ellos. Aporta toda la energía, nutrientes y anticuerpos que el lactante necesita, asegurando un óptimo desarrollo psicológico, nutricional, hormonal e inmunológico.

PH: La Prensa

Sus componentes protegen al niño mientras su sistema inmunitario completa su desarrollo, protegiéndolo de enfermedades como catarros, bronquiolitis, neumonía, otitis, infecciones de orina. A su vez, la densidad de la leche materna ayuda a la fácil asimilación, previniendo incomodidades del sistema digestivo del infante, como diarrea, estreñimiento, cólicos. Reduce la predisposición a enfermedades respiratorias, previene alergias y favorece el correcto desarrollo de la mandíbula, los dientes y el habla.

A partir de la lactancia, el bebé puede percibir la voz, el olor y el latido cardiaco de su mamá, volviendo a sentir aquellos momentos de tranquilidad en los que se encontraba en el vientre. Estas sensaciones lo reconfortarán satisfaciendo necesidades psicológicas del niño, como la proximidad y seguridad, y favorecen su autoestima y relación con la mamá.

Desde Fundación Barceló aclaran algunos mitos que existen en torno a la lactancia materna:

  • Si no produzco suficiente leche, no sirvo para amamantar. FALSO. Muchas mujeres dejan la lactancia porque creen que su cantidad de leche es insuficiente para alimentar al bebé. Esto es un mito. El pecho produce la leche en función de las demandas del niño. La lactancia temprana, frecuente y a demanda del bebé es el mejor punto de partida para aumentar la leche materna. Aún en aquellos casos donde ésta se considere insuficiente para saciar al bebé, es importante amamantar para transmitirle los anticuerpos necesarios, pudiendo complementar con leche maternizada.
  • Los pezones invertidos impiden la lactancia. FALSO. Durante las últimas fases del embarazo, los pezones van cambiando. Seguramente al nacer el bebé se encuentran en condiciones de amamantar. También se pueden utilizar pezoneras, que se adaptan al pecho y permiten al bebé agarrarse de manera adecuada sin interferir en la producción de leche.
  • Tomar medicamentos o estar resfriada es incompatible con la lactancia. FALSO. A través de la leche materna el lactante sigue recibiendo defensas. Algunos medicamentos son desaconsejados durante la lactancia, por lo que conviene consultar al médico.
  • Beber más leche produce más leche. FALSO. La cantidad de leche que produce la madre depende de lo que ingiera el bebé, no del consumo de leche u otros alimentos por parte de la madre. También suele relacionarse la falta de leche con estrés u otras patologías, lo cual es falso: la cantidad depende del consumo/vaciado del seno, no de otro factor.
  • A los seis meses se debe retirar la lactancia. FALSO. Expertos de la Organización Mundial de la Salud y otras instituciones pediátricas están de acuerdo en que la fecha de los seis meses no es el límite para dejar de dar el pecho, sino el punto de partida para incorporar, poco a poco, una alimentación complementaria hasta los dos años.

PROTECCIÓN PARENTAL

«Se considera que la leche materna es el mejor seguro de vida para los niños menores de seis meses. Este año, la Semana Mundial de la Lactancia Materna -que se celebra entre 1 y el 7 de agosto) busca promoverla y apoyarla, a través de políticas sociales de protección parental», afirma la doctora Cristina Osio, jefa de Neonatología del sanatorio Otamendi.

Según apuntó la especialista, bajo el lema «Empoderémonos, hagamos posible la lactancia materna», la iniciativa apunta a promover lugares de trabajo que apoyen la maternidad y la paternidad (tanto en el sector formal como informal); valores que enaltezcan la maternidad y la paternidad, y normas sociales equitativas relacionadas con el género.

«En la Argentina sólo el 50,4% de las trabajadoras y 49% de los trabajadores reciben licencias por maternidad o paternidad», detalló Osio, quien contrapuso que «a nivel mundial la lactancia materna podría evitar 823.000 muertes al año y 20.000 por cáncer de mama».

Según enfatizó la neonatóloga, la lactancia materna es un proceso fisiológico que brinda al bebé beneficios en su ingesta balanceada de grasas, proteínas, minerales y vitaminas. Debido a los componentes únicos -que no existen en las leches de fórmula- protege de las infecciones como diarreas y otitis. «Además, la leche materna es el alimento más completo que puede recibir el bebé, sin embargo, la cifra de bebés -de hasta seis meses- que tienen este privilegio no llega al 40 %», se lamentó.

En opinión de Osio, el empoderamiento es un proceso que requiere información y apoyo basados en la evidencia para crear un entorno propicio para que las madres puedan amamantar de manera óptima.

Respecto de los mitos sobre la lactancia materna que deben derribarse, la neonatóloga aclaró que no es cierto que cuando la madre está enojada, asustada o estresada no deba dar de lactar. «Es normal que el estrés, sentir miedo o cualquier otro tipo de emoción de manera constante pueda alterar el flujo de leche como una respuesta momentánea del cuerpo ante la ansiedad», tranquilizó.

También afirmó que es un error creer que una vez que se interrumpe la lactancia no se puede volver a amamantar. «Para retomar la lactancia es necesario contar con una técnica adecuada y asesoramiento. Los bebés pueden retomar la lactancia luego de un cambio de leche materna a fórmula», recordó.

Por último, destacó que es necesario saber que la lactancia materna es un derecho y la responsabilidad de una buena nutrición es compartida. «Se sabe que cuando los padres, las parejas, las familias, los lugares de trabajo y la comunidad la apoyan, la lactancia materna mejora. Todos debemos protegerla, promoverla y apoyarla», finalizó.

 

Fuente: La Prensa

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Las causas más comunes de asfixia accidental de los bebés y las precauciones para evitarla

La asfixia accidental es una importante causa de muerte accidental de bebés en Estados Unidos. Entre los factores habituales están la presencia de mantas, compartir la cama de los padres y otras prácticas poco seguras, según un análisis de datos del gobierno publicado el lunes.

Estas muertes «son completamente evitables. Eso es lo más importante», dijo la doctora Fern Hauck, coautora del estudio y experta de la Universidad de Virginia en muerte de lactantes.

De 250 muertes por asfixia, en torno al 70% implicaba mantas, almohadas y otras piezas blandas de ropa de cama que bloquearon las vías aéreas de los bebés. La mitad de esas muertes relacionadas con ropa de cama ocurrieron en la cama de un adulto, donde la mayoría de los bebés dormía boca abajo.

Casi el 20% de los niños se asfixió cuando alguien con quien compartía la cama se puso de forma accidental pegado a ellos o sobre ellos, y en torno al 12% murió cuando su cara quedó pegada a una pared o un colchón.

Los expertos analizaron datos de entre 2011 y 2014 procedentes del registro de los Centros de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) sobre muertes en 10 estados. Los resultados ofrecen una imagen más detallada de las circunstancias de los fallecimientos que otros estudios, explicó la autora principal del estudio, Alexa Erck Lambert, investigadora del CDC.

Los reportes basados en casos particulares apuntan a que no ha habido muchos cambios en las prácticas inseguras de sueño en los últimos años.

«Es muy, muy preocupante que en Estados Unidos vemos esta resistencia, o persistencia de estas cifras altas», señaló Hauck.

El estudio se publicó el lunes en la revista Pediatrics.

El gobierno y la Academia Estadounidense de Pediatría llevan años haciendo campañas sobre sueño seguro dirigidas a evitar estrangulamientos, asfixia accidental de lactantes y el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS, por sus siglas en inglés). Entre sus recomendaciones está que los bebés duerman boca arriba, lo que según los expertos ha contribuido a reducir las muertes por SIDS en los últimos 30 años.

Sin embargo, el colecho se ha hecho más popular y los casos de asfixia accidental relacionados con la cama han aumentado, de 6 muertes por 100.000 bebés en 1999 a 23 por 100.000 bebés en 2015, señalaron los investigadores.

La doctora Rachel Moon, profesora de pediatría en la Universidad de Virginia y que no participó en el estudio, dijo que los resultados no son sorprendentes.

«Todos los días hablo con padres que han perdido bebés. Pensaban que estaban haciendo lo correcto, y parece seguro y parece que está bien, hasta que pierdes un bebé», dijo Moon.

Algunos estudios han señalado que el colecho favorece la lactancia y es común en algunas familias por tradiciones culturales. Otras simplemente no pueden permitirse una cuna.

Erika Moulton, una madre de un suburbio de Nueva York, dijo que el colecho era la única forma de que su hijo, Hugo, durmiera cuando era un recién nacido. Moulton tuvo problemas para dormir durante meses, y aunque sabía que los médicos lo desaconsejaban, compartir la cama con el bebé parecía la única opción.

Ahora que tiene 14 meses, señaló, «sigue en nuestra cama. Intentar hacer la transición para sacarle es un poco difícil».

La asociación de pediatras recomienda que los lactantes duerman en colchones firmes en su propia cuna o moisés, en la habitación de sus padres, durante el primer año. Una sábana bajera ajustable es la única pieza de ropa de cama recomendada para evitar la asfixia o el estrangulamiento.

Los bebés más pequeños no pueden moverse con facilidad para apartarse de la ropa de cama o de un progenitor dormido. Todas las muertes analizadas en el estudio eran de niños menores de ocho meses.

Fuente: Infobae

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Las causas evitables del destete no deseado

El Instituto Universitario de Investigación en Atenció Primaria (IDIAPJGol) ha realizado un estudio para conocer la evolución de la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento y hasta los seis meses de vida de los bebés. El objetivo era identificar las dificultades, causas de abandono y expectativas de las madres.

PH: ABC Familia

Informa Europa Press que el trabajo participaron siete centros de atención a la salud sexual y reproductiva de Barcelona y para la investigación se siguió a 541 mujeres desde la semana 35 de gestación y hasta los seis meses desde el nacimiento.

En la primera visita del estudio, a las 35 semanas de gestación, más de un 95% de las mujeres embarazadas manifestaron la voluntad de iniciar la lactancia materna. En la visita del alta hospitalaria el 94,8% de las madres daban pecho a sus hijos; a los seis meses eran no llegaban al 64%.

En los casos de lactancia exclusiva, en el alta llegaban a 75,3%, con una reducción hasta el 16,8% de mujeres a los seis meses. En el contexto de las recomendaciones del contacto piel con piel al nacer, el 85 por ciento de las mujeres iniciaron la primera toma de lactancia en la primera hora de vida del bebé.

De las 206 madres que abandonaron la lactancia, más de la mitad lo hicieron entre los 4 y 6 meses de vida de los pequeños. Las principales dificultades en la lactancia por parte de las mujeres fueron el uso de chupetes, tetinas y pezoneras, seguido del dolor que las primeras semanas de vida. Y algunas causas para dejar la lactancia antes de lo previsto, fueron la sensación que el bebé se quedaba con hambre (35%) o la percepción de que no tenían suficiente leche (22,8%).

Solucionar los abandonos

La mayoría de los casos de dificultades o abandono de la lactancia materna se podrían solucionar con información adecuada, según el equipo investigador. «Habría que asesorar sobre los signos de normalidad, la estimulación de la subida de la leche, la mejora técnica de la lactancia y complementación de la toma, así como informar de otras causas de llanto del recién nacido, no sólo el hambre», apuntan los investigadores.

«Por ejemplo, en el caso de la sensación de no tener suficiente leche, que fue identificada como causa de abandono en cerca del 23 por cierto de los casos, clínicamente sólo se pueden confirmar en torno al 5%. Por otro lado, las dificultades y abandonos relativos al dolor se podrían prevenir con una promoción de la técnica adecuada, con un buen apoyo a la madre desde el inicio», concluyen.

 

Fuente: ABC Familia

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Los miedos más frecuentes en los chicos y cómo ayudarlos

Muchos papás y mamás consultan preocupados al pediatra o psicopedagogo acerca de los miedos en los niños. ¿Son normales? ¿Se asocian con determinadas edades, como “crisis de crecimiento»? Están aquellos que son muy propios de determinada etapa infantil, y otros que sobrevienen como consecuencia de alguna experiencia traumática: por ejemplo, una turbulencia en un viaje puede causar un miedo a los aviones; la mordida o rasguño de un perro puede desencadenar una gran ansiedad frente a los animales; experiencias de bullying pueden ocasionar terror en el momento de ir a la escuela.

En principio hay que aclarar que es normal que los niños tengan miedos de forma esporádica y ante ciertas situaciones. El miedo es una emoción que puede ayudarlos a ser cautos. Algo que los adultos debemos saber es que las cosas que asustan a un niño van cambiando durante sus etapas de crecimiento, y que hay miedos que suelen ser frecuentes y también normales en diferentes edades. Veamos los más comunes:

PH: www.guiainfantil.com

Miedo a los monstruos y fantasmas

Generalmente aparece cuando el niño tiene entre 4 y 7 años de edad.

Según el Licenciado en Psicología Sergio Farinelli, especialista en Infancia y Etapas de Crecimiento, “para comprender este tipo de miedos debemos saber que el imaginario infantil no tiene límites, ni para lo bueno, y tampoco para lo malo. Al igual que tienen una enorme capacidad para imaginar historias y jugar, también pueden disponer de la capacidad suficiente para ver y crear monstruos donde no los hay.”

«Cuando hablamos de monstruos no tienen por qué ser los monstruos que se ven en la tele o en las películas -agrega el especialista-; hay dibujos animados que también los asustan hasta que estos se hacen amigables para los niños (Monster House, El alucinante mundo de Norman, o Monsters Inc., de humor). Un monstruo puede ser cualquier cosa que les de miedo e incluso puede estar en su imaginario.»

Según un estudio elaborado por Clínica Mayo, «los niños que evitan las situaciones atemorizantes no tienen la oportunidad de enfrentar sus miedos y no aprenden que los temores son controlables». Los que sí lo hacen, en cambio, disminuyen notablemente su ansiedad.

¿Como podemos ayudarlos?

Según el especialista, se deben aplicar acciones de superación, por ejemplo:

– Si el niño tiene miedo a los monstruos no hay que ignorar ese miedo y ni reírse de él.

– Debemos evitar recurrir a frases espontáneas como: “No seas miedoso que los monstruos no existen”. En este caso es aconsejable decirle que los monstruos no existen, pero permitiendo que el niño exprese sus miedos, y hacerle sentir nuestro apoyo y comprensión.

– Ayudarlos a generar confianza en sí mismos, esto hará que puedan disponer de ella en caso que les resulte necesaria para poder contarnos cualquier cosa que sientan.

Miedo a la oscuridad

El miedo a la oscuridad en los niños es muy común y frecuente, y suele comenzar en torno a los 3 años de edad.

PH: www.guiainfantil.com

Puede presentarse de diferentes maneras, siendo el miedo a dormir con la luz apagada, el más generalizado; también miedo a permanecer en lugares oscuros o con poca luz. Como idea general podemos decir que “el miedo a la oscuridad por parte de los pequeños muchas veces se debe a una reacción natural del organismo, bajo el instinto de protegerse de algo que se considera peligroso”.

“Las causas que provocan el miedo a la oscuridad en los niños pueden ser diversas. La dificultad para diferenciar la realidad de la ficción a temprana edad es uno de los motivos que disparan este miedo. Su imaginación puede alimentar esos temores. En el caso de la noche, el temor se acrecienta por la inseguridad que les provoca el hecho de separarse de mamá y papá, lo cual ocurre al momento de ir a dormir”, explica Farinelli.

“Como padres debemos considerar que en algunos casos, el miedo, junto con las reacciones que este produce a la oscuridad en los niños, puede terminar convirtiéndose en un problema, ya que puede provocar una gran intensidad a la que el niño queda supeditado.”

¿Como podemos ayudarlos?

– Acostumbrarlos a permanecer progresivamente en la oscuridad. Esta es una acción muy importante. Por ejemplo, al momento de dormir, ir con él a su habitación y ¡a oscuras! dialogar sobre cómo se siente: que nos cuente cosas, que se relaje y vaya adaptándose a la oscuridad.

– Evitar la sobreprotección. Proteger en demasía genera no solo falta de autonomía e independencia en el niño, sino que además no ayuda a que este logre superar el miedo a la oscuridad, por el contrario entenderá que si lo protegemos mucho, es porque el miedo es real.

– Dejar una luz tenue en su habitación para evitar que se quede totalmente a oscuras.

– Permitirles que duerman con sus muñecos, juguetes u objetos favoritos, estos le dan seguridad y contención al momento de estar solos.

Miedo a las tormentas

Suele comenzar a partir de los 3 años de edad.

Según Stephen Whiteside, especialista en Psicología de Mayo Clinic en Rochester (Minnesota): “Es natural que, durante una tormenta, un niño busque consuelo en los padres. Las tormentas son atemorizantes para ellos, el problema mayor no es la tormenta misma, sino la anticipación de que se avecina. Esa anticipación puede conducirles a estrés y ansiedad continua.»

«Muchos niños dudan en salir de casa cuando creen que puede haber tormenta y hasta intentan evitar hacer cosas afuera. Ese tipo de estrés puede interferir con otros aspectos de su vida, como la tarea, porque el temor les impide concentrarse -comenta Whiteside-. Esto también puede ser difícil para los padres, porque el niño constantemente necesita que lo tranquilicen y le digan que no habrá ninguna tormenta.» ¿Como podemos ayudarlos?

– Algunos niños encuentran consuelo en saber el plan para mantenerse a salvo en caso de una tormenta. Podemos hablar con él para contarle lo que hace la familia durante una tormenta.

– Informarse sobre las tormentas también puede ayudarlo. Hay libros, sitios web y otros recursos que hablan sobre las tormentas y son un buen punto de partida para que aprenda más al respecto.

– Intentemos reducir sus “comportamientos seguros”, que son las cosas que él hace para sentirse un poco mejor, pero que realmente no sirven de nada para mantenerlo seguro, como revisar el pronóstico del tiempo o preguntar si se dirigen a un refugio. Cuando los niños dependen de estos comportamientos para sentir seguridad, eso les impide aprender a manejar las incertidumbres de la vida.

PH: Matress Advisor

Miedos del sueño (insomnio y pesadillas)

Según un informe de Mayo Clinic: «Los terrores nocturnos afectan a casi el 40 por ciento de los niños y a un porcentaje significativamente menor de adultos. A pesar de que son escalofriantes, los terrores nocturnos no suelen ser una causa de preocupación. La mayoría de los niños superan los terrores nocturnos antes de la adolescencia.»

Suelen ocurrir entre el primer tercio y la primera mitad de la noche (es poco frecuente que ocurran durante las siestas), pueden provocar en los niños sonambulismo, gritos, exceso de sudoración, patadas y golpes.

Para finalizar, ya observamos que los miedos se manifiestan de diferentes maneras en los niños. Tranquilizarlos, ayudarlos a que nos cuenten a su manera que les pasa, abrazarlos, sonreírles hará que se sientan seguros y queridos a cada instante. Permitamos que sean ellos quienes superen sus propios miedos sabiendo que la mayor protección siempre está a su lado, y es la de mamá y papá o de aquellos adultos con quienes comparten a su vida a diario.

Fuente: Clarín Entremujeres

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Cuidar la piel de los bebés puede evitar el desarrollo de alergias

Los cuidados de la piel de los bebés puede evitar dermatitis atópica y alergias futuras, según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).

PH: ABC Familia

Los cuidados de la piel de los bebés comprenden la hidratación de la misma con cremas humectantes que eviten la piel seca y los eccemas. «Se ha demostrado que las anomalías en la barrera cutánea facilitan la penetración de alérgenos en la piel con mayor predisposición a la irritación y a la posterior inflamación cutánea», aseguró la presidenta de la SEICAP, Mercedes Escarrer. Según ella, «es necesario mantener en equilibrio la barrera cutánea para evitar que la atopía evolucione a una enfermeddad crónica como la dermatitis atópica».

Esta dolencia suele comenzar en la infancia y puede perdurar hasta la edad adulta. «Además puede condicionar la calidad de vida de los niños que la sufren» porque es, afirma Mercedes Escarrer, «el primer paso para desarrollar otras enfermedades como la rinoconjuntivitis alérgica, el asma o la alergía alimentaria».

En España, el 20 por ciento de los niños sufre dermatitis atópica, informa Europa Press. La cifra se ha incrementado en los últimos años y podría continuar creciendo si no se toman medidas adecuadas de prevención. Asimismo, las enfermedades alérgicas en general han aumentado. Un documento de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica responsabiliza de esto a las exposiciones ambientales y a determinados hábitos de estilo de vida.

 

Fuente: ABC Familia

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Mindfulness, yoga e inteligencia emocional: cómo es la técnica que ayuda a los niños del mundo a combatir el bullying

Se trata del único sistema de educación pensado desde la neurociencia y el mindfulness en movimiento que promueve la autoestima, la confianza y la responsabilidad social. La novedosa técnica ha sido medida estadísticamente con niveles de resultados de mejoramiento académico y control del bullying. YOMU es utilizado en los hogares, escuelas, consultorios psicológicos, pediátricos y centros de salud de diferentes partes del mundo.

La Organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 450 millones de personas sufren de algún problema de salud mental. Además, advierte que para el 2030, la salud mental se convertirá en el problema de salud más grande del planeta. Síntomas de ansiedad y estrés crónico son cada día más frecuentes entre la población, tanto en jóvenes como adultos mayores. Trastornos mentales como la depresión, se están reportando desde edades aún más tempranas en algunos casos desde los 5 años.

PH: Infobae

La implementación de medidas de prevención, desde la primera infancia, se convierte en una prioridad para garantizar el bienestar de estas nuevas generaciones. «Con la intención de actuar para mejorar la calidad de vida y lograr que las personas se conecten con su ‘ancla’ nació YOMU, la técnica que tiene a la respiración y a los latidos del corazón como bases principales para estar presentes aquí y ahora», explicó en diálogo con Infobae Cynthia Zak, maestra certificada de yoga y meditación y creadora del sistema.

YOMU nació hace más de una década en los Estados Unidos, con una visión pionera que apostaba a desarrollar el mindfulness a través de la música y el movimiento. Hoy, es un sistema internacional para niños que incorpora, desde el mindfulness, la respiración, el yoga y la meditación, la neurociencia, la inteligencia emocional y la música para despertar la posibilidad de atención plena que existe en los seres humanos. La palabra de origen japonés, yomu, significa «leer» o «interpretar». Para Zak, se trata de «una manera de mirar el mundo desde diferentes perspectivas para mejorar la calidad de vida».

Aunque hace énfasis en que el sistema no reemplaza la medicina o la terapia psicológica, sí plantea que las herramientas son simples, poderosas y están al alcance de todos, sin discriminar por edades o condiciones. Al incorporarlo en la vida cotidiana, en los hogares, escuelas y ambientes laborales los resultados son inmediatos en la reducción del bullying y la violencia, en el aumento de la autoestima y confianza, en la transformación de las agresiones en calma, en el aumento de la concentración y el enfoque, y en la comunicación.

Cuáles son los beneficios del mindfulness y quiénes deberían practicarlo

«El mindfulness es la capacidad de vivir en el momento presente, alcanzar una atención plena, ni en el pasado ni el futuro, pero aquí y ahora. Es una experiencia que todos podemos alcanzar sin necesidad de espacios o entrenamientos sofisticados. Es la posibilidad de conectar con la respiración y el latido del corazón que nos recuerdan nuestra verdadera naturaleza y que nos hacen resilientes y compasivos a la vez», explicó Zak.

PH: Infobae

La traducción más cercana es «atención plena». La técnica se basa en obtener las herramientas para que la mente no esté en el pasado ni el futuro. Según advirtió la especialista, la mayoría de las veces, cuando piensa en el futuro la mente proyecta el 99% de las veces algo oscuro. «Y uno está permanentemente en un estado de ansiedad, miedo y duda innecesario. El mindfulness es un derecho natural y en YOMU queremos democratizarlo y desmitificarlo», advirtió.

¿Quiénes lo practican?

Todo el mundo puede hacerlo. YOMU llega a zonas rurales y en desarrollo en toda Latinoamérica, y es bien recibido. El sistema educacional tiene material para todos los públicos: 5 libros y un planeador para los kinestésicos y visuales, y 5 álbumes musicales que contienen más de 90 canciones diseñadas minuciosamente por medio de la neurociencia para los auditivos. Todo el contenido se puede encontrar en español e inglés y se han vendido más de 10.000 copias en Estados Unidos, España, México, Costa Rica, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Israel, Italia y Colombia.

Fueron muchos años expandiéndonos en Latinoamérica, Europa y los Estados Unidos. Hemos tenido excelente respuesta desde los gobiernos porque muchos de ellos, desde municipalidades pequeña hasta entidades gubernamentales, quieren que esto se convierta en política pública.

PH: Infobae

¿Por qué los niños?

-En el mundo entero estamos viviendo un fenómeno muy palpable y concreto de deshumanización, de descontrol, de desapego, de desinterés e indiferencia. Esta herramienta viene a traer completamente lo contrario, un sistema de valores que refuerza otra manera de pensar y vivir, de registrar al otro, de tener empatía y resiliencia, de no desesperarse, de poder tener los recursos para solucionar las cosas y vivir de otra manera.

“El panorama actual nos muestra con urgencia la necesidad de actuar frente a las delicadas circunstancias que hoy en día afectan a los niños, adolescentes, los adultos mayores y sus entornos familiares”
La posibilidad de encontrar un ‘ancla’ en el momento presente, es una manera de sentir que hemos olvidado y que queremos recuperar, especialmente para los niños, para crear generaciones más humanas, conectadas con el medio ambiente, compasivas, conscientes, abiertas, pacíficas, con valores y responsabilidad social.

¿Cómo nace YOMU?

Durante una época intensa de práctica del yoga sentí una felicidad indescriptible, algo que los yoguis llama «bliss». Se trata de una especie de estado de felicidad supremo, una iluminación, y tuve la certeza de dos cosas. Por un lado, que quería mantener este estado de felicidad genuina y profunda y por el otro, la otra convicción de compartirla.

Me interesé por investigar el ser. Estudié con maestros de varias tradiciones y sin embargo, todas decían lo mismo: que estamos aquí para servir, para beneficiar a los demás, para aportar nuestra luz y que somos responsables de nuestra mente, de lo que decimos y hacemos.

Zak está también certificada para enseñar yoga y música a adultos y niños con necesidades especiales. Es la productora ejecutiva y cantautora de los cinco discos de YOMU: Mindfulness en movimiento, El maestro eres tú, Soy feliz si tú eres feliz, Mindfulness para la paz y La paz comienza en mí. Es la autora de la serie de libros Respiremos Juntos, Descubre todo lo que sabes y Diario de mindfulness. La periodista de profesión fundó YOMU porque está convencida de que «todos pueden acceder a un jardín en la mente y plantar semillas para un mundo mejor».

Fuente: Infobae

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Lo que coma la futura madre afectará al desarrollo dental del niño

El cuidado dental del niño comienza en el primer trimestre de embarazo de la madre. En él se forman los gérmenes dentarios de los 20 dientes de leche. En el segundo trimestre, lo hacen las células diferenciadas de las 32 piezas definitivas. «Lo que coma la futura madre afectará al desarrollo dental del niño», afirma Elvira Ferrés, odontopediatra de la Fundació Hospital de Nens de Barcelona y colaboradora de Compromiso y Seguridad Dental.

Los primeros meses del bebé condicionan la dentadura del adulto. Así, dar el pecho, favorece el correcto posicionamiento de las arcadas dentarias y, con ello, la buena mordida entre los dientes superiores e inferiores.

PH: PBC Expo

Caries y biberón

La caries de los dientes de leche se ha convertido en la enfermedad infecciosa crónica más frecuente de la infancia. Para evitarla, hay que cuidar la boca desde el primer día. Lo ideal es limpiar la boca del bebé —incluso recién nacido— después de cada toma para retirar los restos de leche y evitar su fermentación. Como mínimo, se recomienda hacerlo una vez al día, mejor por la noche, con un dedal de silicona o con una gasita y recorriendo con movimientos suaves y circulares la superficie de las encías, sus caras laterales, el interior de las mejillas, el paladar y la lengua. Se recomienda limpiar las encías o los dientes de leche tras el último biberón del día. Si un niño toma biberón, usa chupete o se chupa el dedo, su lengua no suele alcanzar la posición correcta en el paladar, lo que le predispone a las malas mordidas (maloclusión).

Dientes de leche

Los primeros dientes de leche empiezan a aparecen sobre los 8 meses y el proceso concluye hacia los 3 años aproximadamente, edad a la que la mayoría de los niños tienen ya un juego completo de 20 dientes primarios. Son frecuentes los casos de niños mayores del año que no tienen ni un diente, pero si se prolonga el retraso se recomienda consultar al odontopediatra.

Los dientes de leche son tan importantes como los definitivos: ayudan a masticar, a hablar y a sonreír. También guardan espacio en las mandíbulas para cuando salgan los dientes permanentes, que ya están debajo dentro del hueso maxilar y mandibular. «Es un error creer que, como se van a caer, no debemos tratarlos o cuidarlos. Son muy importantes aunque solo duren unos años», explica Elvira Ferrés.

En el momento que aparezcan, hay que limpiarlos con una gasa o con un dedal de silicona (sin pasta dentífrica), sobre todo después de comer. A partir del año, los dientes que haya necesitan la misma higiene que los definitivos. Lo más importante del cepillado es que arrastre la placa dental, es decir, la técnica, no el producto que se ponga en el cepillo. Hay que hacerlo por la mañana y por la noche hasta que el niño lo pueda hacer solo perfectamente.

La enfermedad celíaca afecta a cada persona de manera diferente. Los síntomas pueden ocurrir en el sistema digestivo o en otras partes del cuerpo. Una persona puede tener diarrea y dolor abdominal, mientras que otra puede sentirse irritable o deprimida. La irritabilidad es uno de los síntomas más comunes en los niños. Algunas personas no tienen síntomas.

Es hora de ir al odontólogo

Antes del primer cumpleaños, con el primer diente, aunque el bebé tenga solo seis meses, se aconseja realizar el primer chequeo de la boca. «En esta visita se realiza una exploración clínica del niño y sirve para que los padres reciban información adecuada sobre cómo conseguir una buena salud oral, resuelvan dudas sobre la higiene y cepillado dental, descubran los hábitos que podrían ser perjudiciales para el correcto desarrollo de la cavidad oral, y para que el odontopediatra revise el crecimiento del maxilar y de la mandíbula, la correcta erupción de los dientes y descarte la presencia de patologías como la caries», explica la doctora Ferrés. Finalmente, en caso de traumatismo dental, se debe consultar siempre con el odontopediatra. «Si se le rompe un diente de leche, el odontopediatra realizará un plan de tratamiento, a veces solo pulirá el ángulo y otras veces reconstruirá el diente».

Fuente: ABC España

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Secretos para que los chicos duerman bien y de corrido

Según el pediatra M. Luciano Guido Vizcay, el momento del sueño es importantísimo para los chicos porque tiene que ver con su desarrollo físico y mental.

Durante el sueño, el niño aprende a organizar lo que aprendió durante el día y un chico que duerme bien, aprende bien y mejora su conducta.

Por esto, el profesional recomienda como fundamental reconocer una rutina para que identifique que llegó la hora de dormir. Esta rutina debe incluir los puntos desarrollados a continuación.

PH: BBC

Un baño relajante

Desde bebés es un gran momento de conexión madre e hijo (si puede participar el papá, ¡mucho mejor!).

Ir al baño antes de acostarse
Para evitar interrupciones. A medida que vaya creciendo, va a ir controlando cada vez más horas sin ir al baño durante la noche.

Comer bien 
Esto significa que te asegures de que su cena sea nutritiva y la porción la indicada para su edad. Así evitarás que tu hijo se despierte en la mitad de la noche con hambre.

Si aún toma mamadera, que la última sea lo más tarde posible para que duerma de corrido hasta la mañana.

En cambio, si ya come sólidos, que sea entre media y una hora antes de ir a la cama, para que haga una buena digestión.

Dormirlo siempre a una determinada hora  
Con el tiempo va a saber que cuando las agujas del reloj lleguen a un lugar, es hora de cerrar los ojitos.

Leerle un cuento 
Es una de las herramientas más usadas –¡y disfrutadas!– por las mamás y los papás, al igual que cantarle alguna canción tranquila o simplemente hablarle durante un ratito mientras él ya está acostado en su cama.

Regular la temperatura de su habitación  
Según el médico, la ideal son 24 grados. En bebés menores de un año y medio aconseja ponerles un enterito y taparlos con una sabanita, nada más. No acumular frazaditas o más sábanas para que no se enreden.

A partir de los 18 meses ya puede usar pijamita de dos piezas y, también, podés cubrirlo con una sabanita si es necesario.

Usar una luz guía
Se trata de una pequeña lamparita –o un velador chiquito- que se deja prendida a la altura de sus pies para que si se despierta de noche pueda reconocer su ambiente, sentirse seguro y tranquilo.

Incluso, lo ayuda a llegar al baño si ya está acostumbrado a levantarse solo de noche.

Aunque hay lámparas guía con formas de ositos o de algún animalito, el pediatra recomienda usar las comunes para que los chicos no se tienten e intenten tocarlas.

Ponerse el pijama
Que sea inmediatamente antes de acostarse, para que lo tome como un indicador de que es la hora de dormir.

Qué no hacer para que puedan descansar 
El médico recomienda evitar que:
* Miren TV al acostarse.
* Tomen gaseosas durante la cena. Contienen cafeína  y esto produce insomnio.
* Lleven dispositivos móviles a la cama.
* Jueguen bruscamente, así van bajando la energía.
* Coman golosinas. El aumento de azúcares produce hiperactividad y debe estar relajado antes de irse a dormir.

 

Fuente: Infobae – Para Tí Mamá

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