Diez claves eficaces para evitar el estrés infantil en época de pandemia

Décadas de investigación nos han enseñado que la adversidad durante la niñez tiene efectos dañinos en la salud y el desarrollo. “Muchos estudios han demostrado que los niños que han enfrentado abuso, negligencia y conflictos familiares luchan por formar amistades, tienen dificultades académicas y enfrentan problemas de salud física y mental en la adolescencia y la edad adulta”, explica Amanda Sheffield Morris, profesora de Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia de la Universidad Estatal de Oklahoma, en un reciente documento que analiza estrategias posibles para combatir las preocupaciones de los niños en este tiempo.

PH: Infobae

Afortunadamente, los científicos del desarrollo han identificado formas de ayudar a los niños a sobrevivir y prosperar en tiempos de difíciles. Los efectos beneficiosos de las experiencias de protección y crianza son poderosos antídotos contra el estrés y la adversidad y preparan a los niños para afrontar los tiempos difíciles en los años venideros.

Las familias preocupadas por los posibles efectos a largo plazo de la interrupción relacionada con la pandemia pueden aprender de estas estrategias probadas. Aquí hay 10 formas en que los padres pueden fomentar la resiliencia de los niños durante tiempos difíciles.

1- No perder contacto

Tomarse tiempo para hablar, escuchar y jugar sin distracciones. Asegurarse de que los niños sepan que son amados. Esto puede incluir tomar descansos para controlar durante el día cuando aprenden y trabajan en casa, tener una rutina especial para la hora de dormir que incluya hablar sobre la jornada, caminar juntos o jugar a sus juegos favoritosHacer el esfuerzo de conectarse ayuda a los niños a saber que son valorados y crea una sensación de seguridad.

PH: Infobae

2- Fomentar las amistades

Pensar en formas en las que los niños pueden jugar juntos al aire libre, hacer contacto digital o jugar un videojuego virtualmente con amigos. “Algunas familias están creando zonas seguras o burbujas, donde les permiten a los niños elegir a uno o dos amigos cercanos cuya familia está practicando las precauciones recomendadas contra el coronavirus con el que pueden interactuar más de cerca”, explica la especialista. Mantener amistades brinda a los niños la oportunidad de aprender de sus compañeros y reduce el estrés, brindando apoyo y aceptación.

3- Ayudar a otros

Hablar sobre cómo otros también están lidiando con problemas. Animarlos a que donen juguetes que no usen, que ahorren dinero para una causa especial o ayuden a un vecino con diligencias cómo ir de compras o pasear perros. Cuando los adultos hacen cosas por otros en la comunidad, incluir a sus hijos y hablar sobre por qué se hace. Esto ayuda a los más pequeños a aprender sobre las necesidades de los demás y a cultivar la empatía.

4- Participar en clubes o grupos

Algunos que funcionan bien durante una pandemia incluyen scouting al aire libre, clubes Zoom y otros grupos de interés especial, como deportes al aire libre, pesca, senderismo o ciclismo. Ser parte de un grupo ayuda a los niños a crear un sentido de pertenencia y promueve el desarrollo de la identidad. También puede ayudar a desarrollar la moral y los valores e incluso promover el éxito académico.

PH: Infobae

5- Mantener el contacto con adultos importantes

Los niños se benefician de las relaciones con otros adultos, como abuelos y maestros. Pueden ser otra fuente de apoyo y alguien con quien hablar sobre problemas o éxitos. Son particularmente importantes cuando los padres no están disponibles debido al trabajo u otras obligaciones. Ayudar a los niños a mantenerse conectados a través de Zoom, correo electrónico, llamadas telefónicas, videollamadas y actividades especiales como eventos al aire libre.

6- Mantenerse al día con sus pasatiempos

El aburrimiento es el peor enemigo de los padres. Tener un pasatiempo agradable es gratificante para los niños proporciona un tiempo de ocio atractivo y oportunidades para dominar algo. Estas actividades proporcionan conexiones con otros, pueden enseñar disciplina y cómo manejar las emociones y el comportamiento, y promover la autoestima. Explorar proyectos de arte, música, ciencias, escritura, ajedrez y otros pasatiempos que desarrollan habilidades físicas, artísticas e intelectuales mientras brindan horas de diversión.

PH: Infobae

7- Ser físicamente activos

Hacer del ejercicio una parte de las rutinas familiares. Salir a caminar o a andar en bicicleta, jugar videojuegos activos, ir al parque, estirarse o practicar yoga juntos. El ejercicio tiene muchos de los mismos beneficios que los pasatiempos. También ayuda a los niños a manejar los efectos en el cuerpo del estrés y mejora el estado de ánimo y la salud mental.

8- Crear rutinas

Las rutinas son una poderosa señal no verbal para el cerebro de los niños de que están seguros y que la vida es predecible. Mantener una rutina puede reducir la cantidad de conflictos y los niños saben qué hacer y esperar durante diferentes momentos del día. Crear y mostrar (juntos, idealmente) calendarios diarios o semanales con palabras o imágenes que recuerdan a los niños cuándo se realizan actividades de aprendizaje, juego, descanso, sueño y alimentación. Inventar pequeños rituales que impliquen el logro de metas, especialmente a la hora de acostarse: leer, contar historias, cantar una canción especial, decir una oración o hacer una lista de seres queridos. Tales actividades aseguran un mejor sueño que dejar a los niños que se queden dormidos viendo un video. Pueden retroceder en sus comportamientos si se han acostumbrado a tener menos estructura durante el día.

PH: Infobae

9- Mantener expectativas realistas de aprendizaje

Si bien el trabajo escolar es realmente importante, no todo el aprendizaje se lleva a cabo en clase. Involucrar a los niños en oportunidades para aprender durante las tareas cotidianas como cocinar (medir, medir el tiempo), hacer jardinería, ir de compras (calcular los precios de venta, agregar) y juegos (cartas, dominó, juegos de mesa) que fortalecen la memoria y las habilidades de pensamiento. Leer juntos todos los días. Dependiendo del nivel del libro, se le puede leer o turnarse por páginas.

10- Conservar un hogar sano y seguro

Además de mantener las precauciones de COVID-19, preparar comidas nutritivas, despejar y organizar juguetes, juegos, suministros para pasatiempos y materiales de aprendizaje. Encontrar formas de involucrar a los niños en la limpieza o la cocina después de las actividades y la participación en conversaciones sobre las reglas familiares. El caos y el desorden son enemigos de la calma. Crear espacios seguros y ordenados ayuda a los niños a manejar el estrés. Comer alimentos saludables juntos beneficia la salud física y mental.

Fuente: Infobae

Publicado en Salud del niño | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

¿Cuándo empieza tu bebé a reconocerte al verte?

Muchos padres se preguntan, al ver a su bebé con los ojos abiertos, si ya son capaces de ver al nacer. La respuesta ya os la hemos dado alguna vez: claro que ven, lo que pasa es que no ven demasiado bien y por eso se guían sobre todo por el oído y el olfato.

Ahora bien, el hecho de que vean no quiere decir que sean capaces de reconocer lo que ven, así que muchos padres se preguntan: ¿Cuándo empieza un bebé a reconocerte al verte?

PH: Bebés y Más

Ven desde que nacen

Hace unos meses os mostramos un experimento mediante el cual os contamos que la mejor distancia para dirigirte a un recién nacido está entre los 20,3 y los 30,5 cm.

Esa distancia es la que queda entre el rostro de una madre y su bebé cuando le está dando el pecho, o la distancia que hay entre la cara de papá y sus ojos cuando le acuna en brazos. Algo así como si su vista estuviera diseñada de manera que en brazos es cuando desarrolla mejor su función y, por lo tanto, fuera ese el lugar donde tienen que pasar más tiempo.

Ya desde que nacen son capaces de reconocer las caras, es decir, se ha visto que si le pones a un bebé una cara normal a un lado y al otro una cara tipo «Picasso», con las facciones descolocadas, prefiere la primera. Lo que no son capaces al nacer es de discriminar la pertenencia de un rostro: no saben, por la vista, a quién están mirando (sí por el olor, el sabor, la voz, etc.).

En el segundo mes

A partir del segundo mes de vida del bebé, que no es cuando cumple dos meses, sino a partir de que cumple un mes (es cuando empieza a vivir su segundo mes de vida) el bebé es ya capaz de reconocer a las personas al verlas. Sigue sin ver bien, pero ya es capaz de enfocar un poco mejor y ya es capaz de saber, por la cara, que quien tiene delante es mamá, es papá o alguien que no conoce.

PH: Bebés y Más

Además, a partir del mes de vida puede distinguir colores como el blanco, el negro, el rojo y el verde, y empieza a sonreír, no mientras duerme, sino con intención: es la llamada sonrisa social, con la que intenta ser lo más adorable posible, lo más simpático, con el fin de que sus cuidadores le quieran y tengan el deseo de cuidarle. Obviamente no lo hace de manera premeditada, el bebé no piensa «voy a sonreír para caerles bien», sino que es un suceso que viene ya predestinado a suceder en cuanto maduran un poquito.

De hecho, es tal la manera en que saben ya reconocer algunos rostros que empiezan a ser capaces incluso de imitar. No lo harán siempre, pero puede sorprender y llenar de orgullo a sus padres y abuelos el ver que les sonríes y sonríen, o que les sacas la lengua y acaban por sacar la lengua.

Fuente: Bebés y Más

Publicado en Estimulación temprana | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Cómo ayudar a tu hijo a superar la muerte de una mascota

Cuando un animal amado parte de este plano deja un gran vacío, porque su paso es tan corto, como inmenso suele ser su legado. Un gato o un perro suele ocupar el lugar de “hermano peludo” de los niños, brindándoles la posibilidad de desarrollar herramientas emocionales como la empatía, el cuidado del otro, etc.

PH: La Vanguardia

A muchos niños se les niega la posibilidad de aceptar a la muerte como algo natural cuando se les dice que el animal que murió “se fue a dar una vuelta”, por ejemplo. Los chicos suelen comprender el ciclo vital mejor que muchos adultos y se trata de manejar el tema con sensibilidad y realismo ya que el duelo por la muerte de un animal amado puede, inclusive, ser más doloroso que aquel de un familiar.

La psicóloga Valeria Schwalb, experta en temas de duelos y resiliencia, sostiene que comprometerse en el amor es también arriesgarse a que en algún momento haya que hacer el duelo y extrañar.

“Cuando llega un animal a casa es vital la charla en familia. Si bien cuando uno trae un hijo al mundo no charla acerca de cuánto tiempo lo tendrá a su lado porque no consideramos que nadie puede llegar a fallecer, con un animalito la maniobra es otra. Es bueno pensar juntos en familia que hay que disfrutar la parte bonita –los juegos, los mimos, el paseo– pero todo ser vivo puede llegar a enfermarse, le pueden pasar cosas, que tenga su carácter y haya que adaptarse a su forma de ser y, que en algún momento podemos no tenerlo más”, asegura Schwalb.

Básicamente, se trata de concientizar a los chicos de que en algún momento ese amado peludo partirá. Que convivir con un ser vivo y sintiente es bien diferente de tener un peluche.

PH: La Vanguardia

Cómo encarar la muerte de un animal con los chicos

Los niños tienen la capacidad de comprender, de sentir y de procesar sin contaminación. La clave es hablar con delicadeza, claridad y sin metáforas. Aunque la sociedad occidental tienda a negar el final de la existencia, se trata de comenzar a naturalizar con los niños el ciclo vital. Quizás la muerte del “hermano peludo” sea la primera muerte impactante que vivan.

Schwalb insiste en la necesidad de usar la palabra “muerte” con toda la dulzura y acomodado a la edad del niño con el que estamos hablando. Para los chicos es un indicador de que la escucharán durante la vida aquellas veces en la que no podrán volver al ser amado –sostiene -, y tendrán que aprender a amarlo desde otro lugar: colocarlo en el corazón, en los recuerdos, pero no ya desde un contacto físico.

Utilizar otra palabra como “el arco iris”, “se convirtió en estrella”, “se fue de paseo”, o “está en otro lugar” no termina de explicar la circunstancia por la que no volveremos a ver a quien amamos. “Se murió” debe ser explicado a los chicos, porque hay cierta edad en que no comprenden: cuando son muy pequeñitos tenemos que agregar a eso qué es lo que pasó.

“Siempre hay una razón por la que el ser amado muere: o porque estaba muy viejito, o porque tuvo una enfermedad muy rara, porque se hizo todo lo posible por curarlo y no se pudo, porque tuvo un accidente y tuvo un golpe muy fuerte. Sin dar tantas vueltas”, sostiene Schwalb.

PH: Huffington Post

Estos son los pasos a seguir con los niños cuando muere el ser amado (persona o animal):

  • Explicar que el ser amado murió.
  • Ofrecer una explicación con amor y sencillez.
  • Contar que eso no es lo habitual.
  • Ofrecer contención y asegurar al niño que estará bien.
  • Asegurarle al niño que ha de quedarse con lo positivo en el corazón: el ser amado puede morir, pero jamás mueren el amor, los recuerdos y las cosas bellas.
  • Dejar bien en claro que el amor es eterno.

Un niño puede manifestarse de distintas maneras ante una pérdida. Algunas de estas formas de expresarse son:

  • Juegos violentos
  • Enojos
  • Temor a perder a los seres queridos
  • Tristeza acompañada de falta de motivación
  • Miedo a estar solo Regreso a etapas previas de su desarrollo
  • Alteraciones en el sueño

Es clave estar muy cerca física y emocionalmente del niño que sufre la pérdida, ayudarlo a que exprese su sentir y, en el caso de que estas manifestaciones se mantengan durante un tiempo demasiado prolongado –o en el caso de que no se sepa cómo actuar con el niño frente a la pérdida–, consultar a un terapeuta.

En el caso de los adolescentes, también es fundamental mantener la cercanía emocional y, dentro de lo posible, mantener las rutinas en el hogar.

Fuente: Clarín Familia

Publicado en Consejos para padres | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

Los libros, la mejor compañía en la infancia

En la era de las series a la carta, los videojuegos, y las redes sociales, la lectura sigue siendo la fuente de felicidad de muchas personas, que no conciben irse a dormir sin haber dedicado al menos unos minutos a disfrutar de sus autores preferidos. Para muchos la lectura es un hobby para toda la vida, una afición que desarrolla la mente y permite transportarse a otros lugares u otras épocas sin moverse de casa.

PH: La Vanguardia

Muchos padres optan por inculcar a sus hijos el gusto por la lectura desde pequeños y, a su vez, los colegios apuestan por actividades que promueven esta afición, ya que los libros son las mejores herramientas para desarrollar habilidades esenciales para la vida, como aprender a identificar las emociones propias y ajenas.

Son muchos los niños que se sumergen en grandes aventuras a través de historias mágicas, tramas cautivadoras o personajes fascinantes, que acaban convirtiéndose en uno más de la familia. Pero leer no solo es diversión y magia, también aporta una serie de beneficios que se extienden mucho más allá.

«La lectura aumenta y estimula el desarrollo de capacidades de nuestra inteligencia ejecutiva, básica para tener éxito en el aprendizaje y en la vida. Implica poner en acción habilidades para marcarnos objetivos realistas, y planificar, supervisar y autorregularnos para conseguirlos. Los buenos lectores tienen mayor capacidad de concentración, de memoria, de comprensión. Cuando los niños comparten lo que están leyendo con otras personas están estimulando su capacidad de ordenar ideas, la capacidad de síntesis o de abstracción, el razonamiento y comprensión de causalidades, entre otros muchos procesos», señala Ana Herrero, psicóloga y coordinadora del departamento de Orientación del grupo Brains International Schools.

Si bien es cierto que la lectura solo aporta beneficios a nuestros hijos, también hay que tener en cuenta qué tipo de libros serán los adecuados para cada edad. A partir de que los niños y niñas pueden empezar a leer, tenemos que poner a su disposición o facilitar libros adaptados tanto a su capacidad lectora como a sus intereses.

PH: Guille-Alles Public Library

Recomendaciones literarias por etapas

Infantil: para los primeros lectores lo más importante será que haya muchas ilustraciones y dibujos que les guíen en la comprensión de la historia, poco texto y letra grande, y les encantará si los protagonistas son niños como ellos.

Primaria: conforme van mejorando su competencia lectora, los niños y niñas se «engancharán» a la lectura si encontramos la clave de aquello que les motiva, les interesa y les produce curiosidad. Podrán ser comics con historias fantásticas, relatos de aventuras reales o de ciencia ficción, dinosaurios o naturaleza, o quizás solo les interese leer temas de fútbol o su deporte favorito. Cualquier tema que conecte con sus intereses puede abrirles la puerta a este maravilloso hábito de la lectura.

Secundaria: a partir de la pubertad y adolescencia, les suelen interesar las novelas con personajes de su edad que viven experiencias que les guían en esta nueva etapa de grandes cambios y descubrimientos, así como literatura fantástica y libros informativos sobre los problemas que les preocupan.

«Los libros son clave para el desarrollo de cada persona, porque nos ayudan a entender mejor el mundo y tener una mente abierta, además de aumentar nuestras competencias de comunicación y mejorar nuestra inteligencia emocional. Leer te hace más humano porque te permite entender diferentes ideas y sentimientos, vivir a través de los personajes distintas formas de afrontar la realidad, resolver problemas y superar adversidades», concluye Ana Herrero.

Fuente: ABC España

Publicado en Formación del niño | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Por qué es mejor elegir juguetes muy simples para los más pequeños

Tenemos ante nosotros dos juguetes de variados colores: uno ofrece botones que al accionarlos emiten sonidos y el otro está compuesto por piezas de madera de distintas medidas y formas. ¿Cuál escogemos? ¿Cuál es mejor para el niño? Aunque el primero sea más llamativo, los expertos aconsejan la sencillez del juguete porque es un valor en si mismo. Deja el campo más abierto a la imaginación y favorece el aprendizaje.

PH: La Vanguardia

Cuando un niño juega, no sólo se está entreteniendo. Jugar en la infancia significa aprender. Se considera el acto de aprendizaje por excelencia porque, a través del juego, se desarrollan las habilidades ya aprendidas y, a la vez, se adquieren otras nuevas. Jugar estimula las competencias cognitivas y permite su desarrollo social y emocional, así como aporta placer, satisfacción personal y ayuda en el proceso de autoafirmación.

«Jugar es más que entretenerse. Los niños aprenden y se desarrollan jugando. Para ellos es una forma natural de relacionarse con el entorno y con las personas que les rodean. Un buen juego es aquel en el que el niño se divierte y en el cual él -y no el juego- es el protagonista», señala Clara Valls, profesora de Psicología del Desarrollo de la Universidad Abat Oliba CEU.

Antes de comprar un juguete, si no queremos que el niño juegue más con el envoltorio que con lo que alberga el paquete, debemos tener en cuenta algunas consideraciones para que resulte idóneo. «Es muy importante porque el juguete se regala, no se impone. Y si a la criatura no le interesa no va a jugar con él, por muy bueno que nos parezca», señala Imma Marín, fundadora de Marinva, firma especializada en el juego como elemento provocador de innovación y transformación.

Consideraciones antes de decidir y comprar…

  1. ¿Cuáles son sus capacidades y habilidades? Si llena y vacía todo lo que halla, si construye y deconstruye, si empieza con el juego simbólico, si experimenta con su cuerpo, si le gusta la expresión artística o mirar cuentos…
  2. Sobre el juguete: si lo desea, si es adecuado para su edad, si cumple con los requisitos de calidad y seguridad, si favorece la cooperación o propicia la competitividad, si fomenta el desarrollo de sus capacidades emocionales, relacionales y su creatividad, si reproduce estereotipos sexistas o racistas…
  3. El entorno: Si el niño jugará solo o acompañado, cómo es el espacio donde jugará, si la casa es grande o pequeña…
PH: La Vanguardia

¿Qué juguete escogemos?

El juego infantil es sencillo. «Los niños no necesitan muchas cosas para jugar. Los protagonistas del juego han de ser vuestros hijos, no los juguetes», señalan desde el equipo directivo de la Llar d’infants El Tractoret, de Sant Esteve de Guialbes.

Juguetes desestructurados, abiertos, naturales y como cuanto más reales mejor, huyendo del plástico y de los que hacen cosas por si solos, son los consejos que dan los expertos. «Cuanto menos cosas haga un objeto por si solo, más imaginación y creatividad tendrán que tener los niños para darle una función. Hallarán mil y una. En cambio, se cansarán deprisa de aquellos en los que sólo pulsando un botón ya hacen cosas», indican desde el centro educativo.

Un buen juguete es aquel que estimula las ganas de jugar. «Porque el juego es acción. De manera que debe motivarle a hacer cosas con las manos, con el pensamiento, con el cuerpo, ya sea manipulando objetos, organizando estrategias o memorizando, asociando o coordinando movimientos, entre otras cosas. Cualquier juguete que te pone en acción está estimulando tus ganas de jugar (es decir: de crear, imaginar, razonar, escuchar…) y por eso es un buen juguete», señala Imma Marín.

Propuestas de regalo: ¿En qué momento está el niño?

  1. Llenar y vaciar: Botes y cestas de diferentes medidas y formas, objetos para poner dentro como cadenas, cuerdas, anillas o maderas (todo pequeño).
  2. Construir y demoler: Piezas de madera de diferentes formas y medidas​.
  3. Juego simbólico: Muñecas con ropa para vestir y desvestir, herramientas de la cocina infantil lo más reales posibles, coches…
  4. Expresión artística: Pintura, ceras, tizas, pizarras, cartulinas…
  5. Cuentos: Buscar cuentos educativos con títulos sugerentes e ilustraciones atractivas. Son algunos ejemplos: ‘Qué portes dins el bolquer?’, ‘Esto no es una selva’, ‘La Marta i la xocolata’, ‘La ovejita que vino a cenar’…
PH: La Vanguardia

Sin estructurar: Menos es más

La complejidad del juguete no le da más valor. Y menos es más. Una peonza parece, por ejemplo, un objeto sencillo, pero tiene mucha tecnología detrás para que pueda rodar. «El juguete ha de ser el punto de partida de la imaginación del niño, no un punto y final con algo muy estructurado y definido», aclara Marín.

Tampoco tiene que haber muchos juguetes en casa. En la justa medida, ni muchos ni pocos. Pero que el repertorio sea variado para no quedarse limitado con un único perfil de juguete.

Si hay en casa un juguete con estereotipos ya creados por adultos que únicamente el niño tiene que reproducir, no nos debe preocupar. Pero si todo el repertorio es de este tipo, estamos limitando sus posibilidades creativas y de aprendizaje. «Necesitamos juguetes con los que podamos crear el mundo, no manipularlo. Cuanto más libre es el juguete para que el niño pueda imaginar aquello que quiera, mejor», señala Marín, que también es presidenta de Kid’s Cluster, colectivo de empresas que colaboran e innovan para la infancia.

Más que compañía: ¿Jugar con alguien?

Tener alguien al lado durante el juego es una experiencia positiva en todos los sentidos, según los especialistas. «Cuando jugamos con alguien el juego se convierte en una situación menos previsible y más enriquecedora. El juego es más sorprendente y divertido, y a la vez más frustrante. Al jugar acompañado se despliega un abanico de posibilidades de desarrollo del lenguaje, de la capacidad de regulación emocional y de las habilidades sociales. Pero por encima de todo, es una vía para mostrar y recibir afecto, para sentirnos importantes para alguien y por lo tanto es un contexto ideal para fortalecer vínculos entre padres e hijos y entre iguales», señala Clara Valls.

PH: La Vanguardia

Compartir es más divertido, pero a la vez más frustrante 

Una opción es que los padres se sienten con sus hijos y se conviertan en sus compañeros de juego representando roles en sus imaginativas historias, ya sea con disfraces o muñecos. «En este juego simbólico, los más pequeños, de entre un año y medio y cinco años, podrán relajarse, expresarse y desarrollar sus habilidades sociales y su creatividad y lo más importante fortalecer el vínculo con sus padres», resalta esta profesora de la Universidad Abat Oliva CEU.

El debate: ¿Educativos? ¿Tecnológicos?

En los últimos tiempos, se ha generalizado el concepto de «juguete educativo», en cuyo diseño ya se ha contemplado esta vertiente formativa del juego. Este tipo de juegos ha experimentado una gran expansión con el auge de las nuevas tecnologías. Sin embargo, la sofisticación que la digitalización pone el alcance del sector del juguete no siempre es recomendable, sobre todo si se trata de niños pequeños.

PH: La Vanguardia

Según Valls, «las tecnologías digitales ofrecen una gran gama de juegos divertidos y en los que los niños también pueden ser creativos y desarrollarse cognitivamente. Pero para los más pequeños no ofrece la posibilidad de manipular material ni de juego en relación; por lo tanto, pasar demasiado rato frente a las pantallas puede restar tiempo a un juego más educativo para ellos, como los juegos que permiten su desarrollo psicomotriz y la comunicación verbal y no verbal tan necesaria en los primeros años».

Estos juegos, precisamente, pueden ser desde material que favorezca el juego simbólico hasta juegos de mesa sencillos. Los juegos tradicionales aportan, de hecho, todos los aprendizajes implícitos en la relación con los iguales: escucha, respeto, aceptación de las diferencias o resolución de conflictos. Palabra de expertos.

El juego es también una diversión muy responsable. «A través del juego, los niños conocen el mundo que les rodea, aprenden a coordinar sus acciones con la de los otros, a planificar y a valorar los medios por conseguir aquello que quieren; y, como consecuencia, tenemos que entender el juego como una actividad muy seria con la cual el niño aprende de forma natural», señalan desde Orió Serveis Educatius.

En este sentido, desde Orió Serveis Educatius, hacen la siguiente propuesta de juguetes en función de las edades:

De 0 a 9 meses: Manos y boca

En esta etapa, hay que procurar que buena parte del juego se desarrolle desde el suelo, en un espacio blando, con el acompañamiento del adulto, para fomentar las capacidades psicomotrices. Manos, boca y pies son los principales motores de exploración. El niño juega con su cuerpo, el del adulto y con objetos que pueda manipular. Las manos, los pies y el adulto son sus principales juguetes. 

PH: La Vanguardia

El juego se basa en sus capacidades para tocar, coger, ponerse objetos en la boca, sonreír a las personas y emitir sonidos y movimientos. Se recomienda ofrecer materiales de diferentes texturas que llamen la atención. Aprovechar los momentos de comida, baño, cambio de pañales para compartir risas, cosquillas o caricias.

Algunos juguetes podrían ser: sonajeros, móviles de cuna, peluches, mordedores, espejos, alfombras de actividad… A partir de los 6 hasta los 12 meses, se recomiendan pelotas grandes y pequeñas, sonoras y luminosas, muñecas de trapo, balancines… También se puede elaborar una panera de los tesoros con materiales de madera, ropa, metal, instrumentos musicales tipo sonajeros, palos de lluvia…

De 9 a 18 meses: El espacio y los objetos

Es el momento de introducir nuevos elementos en el juego que puedan girarse, rodar y seguir su trayectoria. También que hagan sonidos, así como potenciar juegos y espacios de aparecer y desaparecer, que el niño pueda esconderse o ponerse dentro, porque explora así su propio cuerpo. Con este fin, se pone dentro de diferentes espacios, se columpia… Es interesante introducir juguetes que se puedan romper. Su principal interés será comprender las partes de que se componen los juguetes. Rompe para explorar. Los tira, los monta, los desmonta…  

PH: La Vanguardia

Entre los juguetes recomendados hay peluches, cubos para encajar y apilar, telas , juguetes para morder, cochecitos, paseadores…

De los 18 a los 24 meses: Construir y demoler

En esta etapa el niño combina dos o más juguetes en un tema simple. Hace composiciones con los bloques de construcción. Reproduce con sus juguetes (como la cocinita, los coches o las muñecas, entre otros) el conocimiento que tiene de las actividades de la vida cotidiana, ya sea de la escuela o de casa.

PH: La Vanguardia

Algunas opciones de juguetes son: coches, camiones, triciclos, pizarras, pinturas, instrumentos musicales, juegos de encajar piezas, muñecas y animalitos.

De los 2 a los 4 años: Juego simbólico

Mientras que antes de los dos años el juego es fundamentalmente individual y de exploración, entre los 2 y 4 años se producen cambios relevantes: el interés del niño se centra en los juegos que impliquen saltar, correr, trepar, columpiarse… También ganan precisión en relación a la motricidad fina y eso les permite jugar a juegos de trepar, hacer encajes, construcciones… Hacen un juego simbólico más rico y reproducen muy bien las escenas de la vida cotidiana. Les gusta explorar situaciones nuevas, manipular materiales diferentes utilizando su creatividad, con la tierra hacen pasteles, con piedras construyen carreteras…

PH: La Vanguardia

Una buena opción son los triciclos, las palas, los cubos, los carretones, rompecabezas, cocinitas, pinturas, plastilinas, tambores, guitarras, muñecas…

Hasta aquí el juego: es hora de recoger

El espacio donde juega el niño ha de estar ordenado y no sobrecargado de estímulos. El hábito de recoger también es importante. Una vez se canse de jugar, le ayudaremos a recoger y guardaremos cada cosa en su lugar. «Con el tiempo conseguiremos la autonomía necesaria para que realice este hábito solo», aseguran desde Orió Serveis Educatius. 

Fuente: La Vanguardia

Publicado en Juego infantil | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Piel con piel con el recién nacido: cómo se hace y por qué es el mejor comienzo en la vida para tu bebé

El contacto piel con piel con el recién nacido en los primeros momentos de vida es muy beneficioso para tanto a corto como a largo plazo. Ese contacto precoz entre la madre y el bebé que acaba de nacer, en un ambiente tranquilo, reconociéndose, es uno de los momentos más intensos que puede vivir una madre.

PH: Bebés y más

Cómo practicar piel con piel con el recién nacido

No tiene mucha ciencia. Lo importante es que el bebé esté en contacto con el pecho desnudo de su madre, por lo que hay que colocarlo con la barriga pegadita a tu pecho. Preferentemente, el bebé tiene que estar sin ropa, con pañal, y podemos cubrir su espalda con una mantita para que no tome frío. 

Tendrás que sujetar al bebé con una mano juntando sus talones, adoptando la posición que tenía dentro del útero, y colocando la otra mano en su espalda.

Junto con el olfato, el tacto es uno de los sentidos más desarrollados en el bebé al momento de nacer, por lo que estar cerquita tuyo, sintiendo tu calor corporal y recibiendo tus caricias es el mejor lugar donde puede estar.    

Tanto si el bebé es prematuro como si ha nacido a término, esta práctica refuerza el vínculo afectivo entre ambos.

PH: Bebés y más

Por qué es lo mejor para el recién nacido

El piel con piel, o Método Canguro, surgió hace años en hospitales que no contaban con incubadoras disponibles para todos los bebés prematuros, y los resultados de esta práctica superaron muy ampliamente las expectativas de los médicos en la recuperación de los pequeños.

A día de hoy sus beneficios son indiscutibles, y siempre se recomienda poner en contacto piel con piel al recién nacido con su madre en el momento de nacer y siempre que se pueda. Entre sus grandes ventajas, podemos encontrar:

  • Mejora sus constantes vitales: el ritmo cardíaco y el ritmo respiratorio del bebé se vuelve más estable.
  • Ayuda a regular su temperatura corporal: en las primeras horas de vida, el recién nacido aún no tiene ajustados los mecanismos de termoregulación.
  • Mejor adaptación al medio: tras salir del útero materno, el pecho de mamá es el lugar más parecido a donde ha permanecido los últimos nueve meses.
  • Le ayuda a calmarse: el pecho de mamá le aporta tranquilidad y seguridad, reduciendo el estrés del nacimiento. El piel con piel está relacionado con una menor duración del llanto del bebé, en comparación con los recién nacidos que no tuvieron el contacto piel a piel con sus madres.
  • Mejora la tolerancia al dolor: estudios recientes demuestran que reduce la respuesta cerebral de los recién nacidos al dolor, recomendando que las primeras pruebas médicas como el test de Apgar en el momento del parto, así como más tarde la prueba del talón o durante la vacunación, se coloque al bebé piel con piel.
  • Favorece la lactancia materna: la cercanía al pecho, favorece que el bebé se sienta atraído al pecho por el olor y se enganche espontáneamente.
  • Beneficios a largo plazo: la confianza y el amor que se le transmite al bebé al practicar el piel con piel es una experiencia que influirá en el desarrollo de su inteligencia emocional y en su forma de establecer relaciones sociales con otras personas. 

También es lo mejor para la madre. El contacto piel con piel con su bebé recién nacido activa en el cerebro la producción de endorfinas, que aumentan la sensación de bienestar, y de oxitocina, conocida como la hormona del amor, relacionada con la afectividad y el vínculo.

PH: Bebés y más

Que no os separen

La primera hora de vida es sagrada para la madre y el bebé. Favorece el contacto precoz entre ambos, contribuyendo a establecer un vínculo afectivo que queda grabado profundamente en su cerebro.

Pero después del nacimiento, el contacto piel con piel sigue siendo muy importante, por lo que hay que favorecer su práctica siempre que se pueda, aunque el bebé ya no sea tan pequeño. Y por supuesto, es una práctica que también se recomienda que realice el padre. Recordemos que los brazos y la protección que le brindan los cuidadores es una necesidad básica de los bebés, tanto como comer o dormir.

Fuente: Bebés y más

Publicado en Estimulación temprana | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Menos pantallas: “Baños de bosque” y otras ideas para sumarles naturaleza a los chicos

Meryl Streep contó hace poco en una entrevista que, cuando tenía 10 años, fue un día a la casa de una amiga y encontró a su madre cortando unas pelotas marrones en la cocina. Cuando le preguntó qué hacía, la mujer le contestó “puré de papas”, a lo que ella respondió “¡Pero qué dices! ¡El puré de papas sale de una bolsa!”.

Internet está lleno de chistes sobre niños a los que se les pide que dibujen una gallina… dibujan un pollo asado en una bandeja. Ni que hablar que la enorme mayoría jamás ha visto nacer un pollito, salvo en YouTube. “Niños de departamento”, diría mi madre meneando la cabeza.

El desarrollo urbano, la vida actual y la extensión de los horarios de escolarización, entre otras cosas, históricamente han hecho que el contacto con la naturaleza sea cada día más difícil de sostener. Ya sea por la falta de tiempo, de espacios verdes al alcance de la mano o inclusive porque cada día nos cuesta más a los padres sacar a nuestros hijos de las pantallas y lograr que se entretengan observando un camino de hormigas. Si a esto le sumamos el confinamiento social por la pandemia, los espacios verdes quedan reducidos a un balcón, un patio o -con suerte- una plaza.

PH: Clarín Familias

Mejor ánimo, y otros beneficios «naturales»

Mientras tanto y en contrapartida (o quizá, en consecuencia), cada día son más los expertos que señalan que el contacto con la naturaleza es fundamental para el desarrollo de nuestros niños. No sólo mejora la salud, sino también el desarrollo motor (desarrolla la coordinación física, equilibrio y agilidad), fomenta la autonomía, la seguridad y la adquisición de valores. Favorece la imaginación y la creatividad, las habilidades sociales e incluso la capacidad de atención y el desarrollo cognitivo.

Algunos apuntan a que las razones de esto pueden ser biológicas: aunque el cuerpo humano esté adaptado al modo de vida urbano, el cerebro todavía añora estímulos que tienen que ver con la experiencia de vivir en la naturaleza. Allí es donde la especie humana ha desarrollado estrategias de adaptación más exitosas para su supervivencia.

Otros sostienen que el estar al aire libre produce un incremento en el número de conexiones neuronales, favoreciendo una organización cerebral rica y variada, y una mayor plasticidad del cerebro hacia el aprendizaje. Hay quienes lo relacionan también con la generación de endorfinas y con la exposición a iones negativos que mejoran la salud y el estado de ánimo.

PH: Clarín Familias

Más «baños de bosque», menos pantallas

De lo que no cabe duda es que el contacto con la naturaleza es necesario y sumamente positivo, al punto de que los efectos de su ausencia ya tienen nombre: «trastorno por déficit de naturaleza». Este término lo acuñó en 2005 el periodista estadounidense Richard Louve en su libro “El último niño del bosque”.

Su investigación concluía que los niños que viven alejados del contacto con entornos naturales se muestran más vulnerables a estados de ánimo negativos y muestran mayor propensión a la obesidad, el estrés, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, fatiga crónica o depresión. Además, cuentan con menor capacidad de concentración, son más nerviosos e inseguros, y se aburren más.

Es por esto que los médicos recomiendan -cada vez más- paseos por la naturaleza a sus pacientes; lo que se conoce en el Reino Unido como “receta verde”, en Japón como “baños de bosque” o en Estados Unidos, como “vitamina N”.

PH: Clarín Familias

¿Una recomendación? Hacer el clic de dejar de «hacer cosas» en la naturaleza para simplemente «estar» en la naturaleza. Foto: Shutterstock.

Incluso, cada día más escuelas toman aspectos de pedagogías otrora alternativas como Montessori, e incluyen dentro del aula el cuidado de plantas y los animales como parte de las materias curriculares (resulta evidente que es mucho más difícil aprender la metamorfosis de la rana si nunca has visto un renacuajo).

Katia Hueso, bióloga, naturalista y cofundadora de la primera escuela al aire libre de España dice que la solución no está necesariamente en «mudarse al campo», sino en comprometernos a hacer un cambio de mirada hacia el mundo que nos rodea. Podemos introducir pequeños comportamientos para aprovechar al máximo los escasos momentos de vida al aire libre, así como también agudizar nuestro ingenio para hacer de ellos, una verdadera oportunidad de aprendizaje.

Los beneficios se ven muy rápido: un incremento en la exposición constante a espacios verdes provoca un descenso de los niveles de estrés de los adultos. En los niños se correlaciona con un incremento de su coeficiente intelectual y del desarrollo de la llamada “inteligencia naturalista”, así como con una disminución de los malos comportamientos. Es decir, nos beneficiamos todos.

Podemos introducir pequeños comportamientos para aprovechar al máximo los escasos momentos de vida al aire libre. Foto: Shutterstock.

PH: Clarín Familias

Más naturaleza, aún durante el aislamiento

  • Lo primero que recomienda Hueso es: hacer el clic de dejar de «hacer cosas» en la naturaleza para simplemente «estar» en la naturaleza. Dejar de planificar actividades y juegos de antemano al salir de paseo, y simplemente improvisar, dejarnos sorprender. Esa es la verdadera forma de “conectar” con el medio. Planificar sí salidas recurrentes, pero no hacer un listado de actividades a realizar. Así le daremos forma a la sorpresa, la creatividad, el descubrimiento.
  • Juegos de observación o de clasificación de nuestros hallazgos pueden ser entretenidos. Por ejemplo, en otoño solemos salir a recolectar hojas con mi hija con una botella forrada con cinta doble faz, y vamos pegando en ella todas las hojas que nos llaman la atención, y al regresar a casa las clasificamos por tamaño forma y color. Llevarles ropa cómoda que no nos importe que se rompa o ensucie, que sepan que pueden trepar, correr, embarrarse a gusto.
  • Si no disponemos de espacios verdes en casa (sumado al confinamiento por la pandemia de coronavirus, que complica y condiciona las salidas), podemos intentar acercar la naturaleza a nosotros: armar un rincón verde en el balcón, al menos para que los chicos puedan jugar con tierra. Hacer una huerta de aromáticas en casa, aunque sea en macetas, o hacer un germinador, nos puede dar el pie para hablar del ciclo de vida de las plantas, de la fotosíntesis, etcétera. Los chicos pueden tener plantas propias a las cuales regar y cuidar. Seguí leyendo cómo hacer papel plantable, y otras actividades de jardinería para chicos.
  • Hacer galletas de alpiste y colocarlas junto a un bebedero en el balcón para atraer a los pájaros; hacer o comprar un criadero de hormigas son otras ideas simples y divertidas que no requieren espacio.
  • Mi mayor recomendación es algo que solemos hacer en casa, porque somos muy bicheros, y realmente ha impactado en mi hija increíblemente: investigar sobre cada insecto, anélido o reptil que encontramos. Así hemos tenido como mascota por un día: sapos, caracoles, grillos, langostas, arañas, mariposas, vaquitas de San Antonio, bichitos de la humedad y hasta un gecko casero. Los observamos bajo la lupa, averiguamos qué comen, miramos videos educativos en YouTube sobre ellos y buscamos fotos en Pinterest bajo el microscopio. Esto último es una diversión asegurada.
PH: Clarín Familias

Naturaleza TV

A la hora de ver tele, podemos optar por presentar opciones a nuestros hijos que eduquen en el amor y el respeto por los animales y el medio ambiente. Dibujos animados como «Aventuras con los Kratt» o «Camaleón y las naturales ciencias», educan de manera seria, respetuosa y divertida.

Series como «Planeta Absurdo», «Criaturitas», «If I were an animal», «La tierra de noche» o «Nuestro planeta» son un verdadero regalo en estos tiempos.

En palabras de Hueso, “recuperemos la mirada inocente y la capacidad de asombro del niño que aun llevamos dentro, la curiosidad y la desinhibición para meter los pies en el charco de agua y jugar en el barro, porque al fin y al cabo, lo peor que nos puede pasar es que nos ensuciemos”.

Fuente: Clarín Familias

Publicado en Entretenimiento infantil | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Si quieres que tu hijo tenga más memoria y aprenda mejor, no descuides su escritura manual

Neuroinvestigadores y psicopedagogos están de acuerdo en que escribir a mano tiene evidentes ventajas frente al teclado. Entre ellas, la de favorecer un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor facilidad y fluidez en la redacción de textos, mayor capacidad y comprensión lectora y mejora de la memoria. Pero la realidad es que la escritura a mano tiende a usarse cada vez menos en el mundo educativo. La experta Eirini Petratou, senior user research manager de BIC, nos explica las múltiples razones para mantener esta habilidad, «como herramienta fundamental para la alfabetización, pero también para el desempeño de las matemáticas».

Según recuerda Petratou, hay múltipes investigaciones que muestran que la fluidez en la escritura está fuertemente relacionada con la calidad y cantidad de textos complejos de los estudiantes. Especialmente, resalta, «la escritura cursiva (o itálica), que puede activar partes del cerebro vinculadas con la fluidez del lenguaje. De hecho, la escritura cursiva reduce las distracciones aumentando el enfoque y fomenta la creatividad. Por lo tanto, es importante no solo seguir usando la escritura a mano en el sistema español, sino también aprovechar su uso para facilitar el proceso de aprendizaje», advierte.

PH: La Vanguardia

La realidad es que los niños cada vez usan más las pantallas dentro y fuera del colegio pero, ¿por qué es tan importante que los niños sigan escribiendo a mano?

La escritura a mano es muy importante para los niños y su desarrollo cognitivo, ya que activa el cerebro más que el teclado e involucra habilidades motoras y cognitivas más complejas. Además, una buena escritura a mano contribuye a leer con fluidez porque activa la percepción visual de las letras. Asimismo, los niños que experimentan dificultades para dominar la escritura a mano pueden evitar escribir y, por lo tanto, producir un trabajo escrito deficiente. A estos niños les resultará difícil corregir su propio trabajo y es posible que les cueste detectar sus propios errores; además, su confianza puede decaer aún más. Los examinadores deben descrifrar lo que está escrito. De lo contrario, los alumnos pueden conseguir notas más bajas, incluso cuando el contenido sea bueno. Muchas de las evaluaciones estandarizadas a nivel estatal y ensayos sobre escritura a mano enfatizan la importancia de la escritura manual. Sin una rápida y legible escritura a mano, los estudiantes pueden perder oportunidades de aprendizaje y tener un rendimiento académico insuficiente.

¿Por qué es tan importante la grafomotricidad y por qué hay que trabajarla toda la vida?

Las habilidades grafomotoras son aquellas que requieren un alto grado de precisión control que deben adquirirse gradualmente a través de la práctica a lo largo de la vida. Las investigaciones muestran que las habilidades grafomotoras comienzan en las primeras etapas de la infancia, por lo que los niños adquieren gradualmente el dominio del espacio y los instrumentos. Lo primero que aprenden son los movimientos de las pinzas y el agarre de diferentes objetos que se hacen cada vez más pequeños. Con el tiempo, estos procesos se automatizan, lo que permite a los niños profundizar y mejorar el nivel de delicadeza y precisión necesarios para escribir correctamente. Los buenos instrumentos de escritura pueden ayudar con este proceso.

PH: What To Expect

¿Cómo incide esto en el aprendizaje?

El cerebro se involucra de manera diferente cuando escribimos algo a mano a diferencia de cuando lo hacemos a través de un tecleado o tocando una pantalla. Los estudios demuestran que la escritura mejora la memoria; los estudiantes retienen mejor el aprendizaje cuando trabajan con nuevas ideas a través de la escritura a mano en vez de teclear.

Además, la investigación muestra que hay algo especial en el desarrollo del lenguaje y en el acto de escrito a mano. En algunos estudios, los niños que practican la escritura manual se desenvuelven mejor en lectura y ortografía. Algunos expertos creen que formar letras a mano mientras se aprenden sonidos activa circuitos de lectura en el cerebro que promueven la alfabetización.

¿Se activan distintas regiones del cerebro al escribir a mano que al teclear?

Sí. En general, el hemisferio izquierdo controla el habla, la comprensión aritmética y la escritura. El hemisferio derecho controla la creatividad, la capacidad espacial, las habilidades artísticas y musicales. Durante las tareas de mecanografía y escritura se activan tres regiones del cerebro: el lóbulo parietal superior izquierdo, la circunvolución supramarginal izquierda y la corteza premotora izquierda cerca del área de Exner.

¿Es cierta la creencia de que escribir apuntes ayuda a aprender, a memorizar?

La escritura a mano aumenta la actividad neuronal en ciertas secciones del cerebro, de forma similar a la meditación. Qué duda cabe de que la escritura agudiza el cerebro y nos ayuda a aprender. La investigación muestra que escribir a mano es bueno para mantener la materia gris en forma e incluso puede influir en nuestra forma de pensar. Los movimientos secuenciales de la mano, como los que se utilizan en la escritura manual, activan grandes regiones del cerebro responsables del pensamiento, el lenguaje, la curación y la memoria de trabajo.

Sin embargo, cada vez nos alejamos más de la escritura, y cada vez tecleamos en mayor cantidad y con mayores errores ortógraficos en simples mensajes de texto, correos electrónicos… Escribir a mano, ¿favorece también una mejor ortografía o redacción?

Cada vez hay más datos que sugieren que un componente motor podría estar involucrado aún más en la adquisición ortográfica. Los movimientos específicos memorizados al aprender a escribir participan en el establecimiento de representaciones ortográficas en la memoria.

Además, la investigación muestra que el aprendizaje de la ortografía es más eficiente cuando está mediado por la escritura a mano que por otras prácticas como la ortografía en voz alta, cualquiera que sea la tarea de producción posterior a la prueba.

Fuente: ABC España

Publicado en Estimulación temprana | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

“La lactancia no debe interrumpirse, incluso si la madre está infectada de COVID-19”: UNAM

No hay evidencia de la transmisión directa de la enfermedad del coronavirus de madre a hijo, aunque sí es necesario seguir medidas de seguridad como uso de cubrebocas, lavado de manos y pecho, desinfección del área y evitar el contacto del bebé con personas ajenas”, dijo María de los Ángeles Torres Lagunas, de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

PH: Infobae

De acuerdo con la especialista, la leche materna es fundamental para proteger la salud de los recién nacidos, por lo que la lactancia no debe ser interrumpida, incluso si la madre está infectada de COVID-19.

Asimismo, dio a conocer que las mujeres embarazadas tienen un seguimiento puntual en los hospitales para detectar síntomas como fiebre, dificultad respiratoria, cambio en los signos vitales o en la saturación de oxígeno, y si el bebé ya nació, el cuidado es para ambos.

Si tiene COVID-19 y está en el hospital, lo recomendable es separarla, mantener al bebé en un cunero y orientar a la madre para que extraiga la leche, que será almacenada para alimentar a su hijo. Este proceso debe hacerse con mucha precaución y con todas las medidas de seguridad”, detalló.

La doctora precisó en su participación en el programa La UNAM Responde, que en la leche no se ha detectado el SARS-CoV-2, está en las gotas de saliva que se expelen al hablar, al estornudar, en la nariz; por ello, es importante que la mamá use cubrebocas, además de lavarse constantemente el pezón y hacer los ejercicios para favorecer la salida de leche, y una vez que amamante, volver a asearse.

La jefa de la División de Estudios de Posgrado de la ENEO recordó que la leche materna es el principal alimento que se puede ofrecer, ya que transmite nutrientes, el aporte calórico requerido, factores inmunológicos y la proteína taurina. Además, enfatizó que también trae beneficios psicológicos, pues el contacto piel a piel y el calor es fundamental emocionalmente.

PH: Infobae

Por otro lado, sólo una de cada 10 mujeres trabajadoras amamanta a sus hijos en México, una práctica que si bien ha logrado incrementarse en el país sigue teniendo niveles muy bajos.

Cada vez mejora el tema en México pero aún falta mucho”, dijo este viernes a Efe Ana Paola Ruiz Magaña, socia fundadora y directora operativa del Proyecto de Apoyo a la Lactancia Materna (Palma).

En la semana mundial de la lactancia materna que se celebra entre el 1 y el 7 de agosto, la especialista en derechos humanos explicó que pese a la importancia que tiene la lactancia materna, en Latinoamérica los tabúes, la cultura y las condiciones laborales siguen siendo un freno para que esta práctica se incremente.

De igual manera, la Organización Mundial de la Salud (OMSrecomienda la alimentación de leche materna de modo exclusivo durante los seis primeros meses de vida y posteriormente se puede acompañar con otros alimentos hasta los dos años de edad.

Mientras que en México, según cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) de 2018, entre los 0 y seis meses solo 28.6% de los niños es amamantado.

En tanto, la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres, asegura que 31% de los menores de 6 meses son alimentados solo con leche materna, mientras que la mitad de los recién nacidos no son lactados en la primera hora tras el parto.

Fuente: Infobae

Publicado en Lactancia materna | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Seis actividades que ayudan a los niños con TDAH

El número de niños con un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no deja crecer. En España, los casos de TDAH se han multiplicado por treinta en los últimos años, sobre todo en niños de entre 8 y 12 años, y esta evolución no está exenta de controversia.

Para algunos expertos, hay una tendencia al sobrediagnóstico de TDAH porque vivimos en una sociedad que tiende a medicalizar cualquier malestar o conducta que se salga del patrón más común y cualquier niño inquieto o distraído acaba con la etiqueta de “hiperactivo”. Otros, como la neuropsicóloga María José Acebes, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, creen que el aumento de los diagnósticos tiene que ver con “el mayor conocimiento sobre este trastorno y los avances que han experimentado las técnicas diagnósticas”.

PH: La Vanguardia

TDAH es un trastorno grave que afecta a un 5 % de los niños y que persiste a lo largo de la vida. No obstante, con el tratamiento adecuado la mitad de los casos remiten en la edad adulta”, apunta Marta Calderero, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. Los síntomas –dificultades de atención, hiperactividad e impulsividad– suelen coincidir con algunas características habituales en los niños, pero que también se manifiestan en ciertas personalidades adultas. Por este motivo, a veces se corre el riesgo de confundir determinados rasgos propios del carácter con este trastorno. La mayoría de los niños son inquietos por naturaleza, pero no se trata de poner una etiqueta de TDAH a toda la infancia.

Según María José Acebes, “existen diferentes situaciones vitales, como por ejemplo problemas familiares o traumas emocionales, que predisponen al individuo a comportamientos similares a los síntomas característicos de un paciente al que le han diagnosticado TDAH”. Y añade que también determinadas condiciones médicas pueden provocar estas conductas que aparentemente se atribuyen al TDAH”.

De ahí que las especialistas subrayen la necesidad de ser cautelosos para evitar diagnósticos erróneos deTDAH. Así, solo se puede hablar de TDAH cuando esos síntomas “están presentes en dos o más contextos, en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo del niño, e interfieren significativamente en su funcionamiento social o académico”, aclara Calderero. Y considera un error diagnosticar TDAH a un niño solo por los síntomas si estos no afectan de forma significativa a su comportamiento en la escuela o sus relaciones con la familia y los amigos.

Las personas con TDAH tienen más dificultades para controlar su respuesta ante estímulos y distracciones, suelen incurrir en hiperactividad y presentan una mayor tendencia a precipitarse en sus decisiones y sus acciones. Además, se manifiestan frecuentemente con conductas impulsivas que dificultan la aplicación de refuerzos a medio o largo plazo, y que pueden llevarlos a subestimar las consecuencias de su comportamiento.

PH: Check Up News Room

Descargar energía y controlar impulsos

Ante este tipo de escenarios, los expertos recomiendan la práctica de actividades que requieran concentración y desarrollo de sus capacidades cognitivas, más allá de las académicas, en las que puedan descargar toda su energía aprendan a controlar sus impulsos. No obstante, Acebes advierte que no todas las actividades valen para todos los niños. “Es muy importante que les interesen y que tengan un cierto atractivo para ellos; solo si al pequeño le interesa lo que está haciendo y lo disfruta será beneficioso; por contra, obligarle a practicar atletismo o a concentrarse en una partida de ajedrez, si a él no le motiva, resultará contraproducente”, enfatiza la neuropsicóloga.

De ahí que aconseje a los padres mantener un diálogo continuado con los monitores y los responsables de las actividades, de modo que puedan conocer de primera mano las características específicas del niño y las tengan en cuenta por si, en ocasiones, deben darle más tiempo o dosificar la información que le dan. “Estos niños aprenden de otra manera y a otro ritmo, y por ello puede ser que necesiten una serie de ayudas o de adaptaciones en las actividades que hacen”, insiste.

Y ¿cuáles son las actividades más idóneas para trabajar la concentración y controlar los impulsos?

1. La música

Aprender a tocar un instrumento, así como leer y componer nuevas piezas musicales, es “especialmente beneficioso” para los niños con TDAH, ya que ello “se refleja en nuevas fibras nerviosas en el lóbulo frontal del cerebro; la relación entre la música y la génesis de neuronas y de asociaciones entre ellas proporciona habilidades cognitivas fundamentales para revertir alteraciones de la conducta como las propias del TDAH”, afirma Marta Calderero.

PH: La Vanguardia

2. Jugar con perros

Investigadores de la Universidad de California demostraron que la terapia asistida con perros puede ayudar a niños con TDAH a mejorar sus habilidades sociales y a reducir las conductas problemáticas. Los resultados del trabajo demostraron que los niños que habían sido tratados con perros experimentaron un aumento de la capacidad de atención y progresos notables en las relaciones con los demás.

Según explica Calderero, “divertirse jugando con perros ayuda al niño a ser más consciente de los momentos en los que pierde la atención o se comporta de manera impulsiva; por ejemplo, el perro reacciona buscando la atención del niño cuando este se despista; o, por el contrario, se queda quieto cuando el niño actúa impulsivamente saltándose las instrucciones; estas reacciones del animal ayudan al pequeño a corregir la conducta al momento y, por ende, a mejorar a largo plazo”.

3. El deporte

La práctica diaria de deporte beneficia la cognición y el comportamiento respecto al aprendizaje de niños y adolescentes de entre 6 y 18 años con diagnóstico de TDAH, según las conclusiones de un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Jaén (UJA).

Si durante unos 20 minutos realizan una actividad física de alta intensidad, su velocidad de procesamiento y su memoria de trabajo mejoran, así como también sus habilidades de planificación y de resolución de problemas. Desgraciadamente, estos resultados solo se mantienen a corto plazo, y no son permanentes. Por esta razón es recomendable que los jóvenes con TDAH hagan ejercicio físico de alta intensidad antes de estudiar para un examen y también durante las horas previas a la prueba de evaluación.

Lamentablemente, a medida que el niño se va haciendo mayor, y si sus calificaciones van empeorando, algunos padres optan por retirarlo de las actividades extraescolares deportivas y las sustituyen por clases de refuerzo de la materia suspendida. “Se trata de un error”, advierte Acebes, “porque es fundamental que un niño con TDAH haga actividad física regularmente; por eso hay que ayudarle a encontrar la disciplina que a él le guste y asegurarnos así de que disfruta del ejercicio y que no le supone una dificultad añadida”.

4. El mindfulness y el yoga

Disciplinas como el mindfulness y el yoga “entrenan a los niños en el reconocimiento de sus emociones, les ayudan a centrar la atención, a estar tranquilos y a aprender a estarse quietos”, explica Acebes. De hecho, una investigación con niños de entre 7 y 12 años, llevada a cabo por la unidad del trastorno por déficit de atención e hiperactividad del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona), demostró que la conciencia plena (mindfulnessreduce la inatención, la hiperactividad, la impulsividad y la desregulación emocional de los niños con TDAH.

PH: La Vanguardia

Gracias a la conciencia plena, siempre practicada de manera relajada, los niños que padecen este trastorno pueden aumentar su inteligencia interpersonal. Mediante esta herramienta terapéutica, los pequeños reflexionan sobre su persona y se comprenden más a sí mismos. “Potenciar su inteligencia intrapersonal permite que sean más conscientes de sus estados y de las metas que desean alcanzar, y, en consecuencia, que sean capaces de planificar mejor su manera de actuar”, explica Calderero.

5. El ajedrez

El ajedrez es una actividad que requiere mucha concentración. Quizá por ello pueda parecer contraproducente para a un niño con TDAH. Sin embargo, siempre y cuando se ponga en práctica en un contexto terapéutico y supervisado por profesionales, se ha revelado como un ejercicio altamente eficaz en el tratamiento de este trastorno, como han demostrado en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, en Majadahonda (Madrid), poniendo en marcha el programa Jaque Mate al TDAH.

En este sentido, Calderero explica que “el ajedrez permite trabajar la inteligencia logicomatemática y crear hábitos positivos durante el juego”, los cuales más tarde pueden ser aplicados en otros contextos de la vida diaria, como la evolución de mejores hábitos de estudio o un comportamiento más adecuado al interactuar con los demás, respetando los turnos de palabra.

6. Las artes plásticas

“Existen varios estudios que indican que los niños con TDAH tienen una especial tendencia a la creatividad”, explica Acebes, que recomienda las terapias relacionadas con técnicas plásticas y las califica como “estimulantes y motivantes”. Además, la neuropsicóloga destaca que las disciplinas artísticas requieren “concentración, la regulación emocional o de los impulsos, y una combinación de diferentes capacidades orientadas a la ejecución de un plan y la obtención de un resultado”.

Fuente: La Vanguardia

Publicado en Información médica infantil | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario