Chicos frente a las pantallas: ¿cómo llegar a un equilibrio beneficioso?

¿A cuántas pantallas se expone un niño a lo largo del día? ¿Compiten estas con otro tipo de juegos? ¿Hay lugar para las clásicas opciones didácticas o de mesa?

 

La doctora Paula Otero, presidenta de la subcomisión de tecnologías de información de la Sociedad Argentina de Pediatría, dijo a Entremujeres que es muy importante diferenciar el “tiempo de pantalla dedicado a tareas escolares del dedicado al ocio”.

En ese sentido, sostuvo que “como entretenimiento, deben ser utilizadas menos de dos horas por día”.

Esto incluye, “todo tipo de dispositivos: tablet, computadora, PlayStation, celular y televisión”.

Pero para una vida infantil sana, no sólo se trata de limitar el tiempo frente a estos estímulos; la especialista destacó que “a esto se le suma que tengan una hora de actividad física, ocho horas de sueño y, obviamente, sigan una alimentación saludable”.

Pero no todo es demonización. Otero propuso destacar su costado positivo. Por ejemplo, “se pueden aprovechar los juegos con pantalla pero que fomenten la actividad física y el desarrollo del ingenio. Para los más chiquitos, hay libros de identificación de letras o de animales. Este tipo de alternativas, bien utilizadas, tiene como beneficio, principalmente, la generación de conocimiento”.

Respecto a  los entretenimientos tradicionales, mencionó que “hay que tratar que los chicos utilicen más juegos para construir, donde usen sus manos”. “Los juegos de encastre o con masa son buenos para su desarrollo”, enumeró.

Por otra parte, resaltó que es indispensable que los adultos estimulen a los chicos respecto a lo que ellos pretenden que tomen como hábitos y que muestren un ejemplo coherente. “Muchas veces los padres en el consultorio dicen ‘mi hijo no lee’. Mi pregunta es: ‘¿Y vos leés?’. Los chicos, generalmente, hacen lo que uno les enseña o lo que ven que estamos haciendo”, remarcó.

Finalmente, se refirió a las consecuencias negativas del uso excesivo de pantallas. Una de ellas es el sedentarismo y su consecuente sobrepeso. Según la especialista, se trata de un problema global.

Otro de los efectos negativos que mencionó Otero tiene que ver con el sueño: “Un estudio reciente muestra que los pequeños que usan más pantalla duermen menos. Al dormir menos, hay menor desarrollo cognitivo”, dijo.

Por último, respecto de las pantallas, concluyó: “La exageración siempre es mala. Pero cuando hay un uso correcto y bien manejado, no hay ningún problema”.

 

Fuente: Clarín Entremujeres

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