Cómo y cuándo decidir que los niños duerman en su habitación

Es uno de los placeres más hermosos de la maternidad y la paternidad pero, a la vez, uno de los momentos más agotadores. Para quienes practican el colecho, la presencia del niño en la cama es un beneficio familiar, pero aquellos que pretenden que los chicos duerman en sus propias camas… ¿Cómo pueden lograrlo?

PH: Mamma Mia

Elizabeth Piccone Sánchez, médica pediatra, aseguró a Entremujeres que, “por razones de seguridad, los bebés deben dormir en su cuna desde el nacimiento, compartiendo la habitación, pero no la cama con su madre”. Sin embargo, aclaró que, “en momentos en que los padres están despiertos, pueden y deben tener al bebé en brazos, aún mientras duerme, ya que esto favorece el vínculo y apego”.

En opinión de la especialista, “el colecho no está recomendado”, y justificó su postura al afirmar que con esto “existe riesgo de sobre abrigo y aumentan las probabilidades de accidentes y de muerte súbita del lactante”.

Para que un niño duerma en su cama “la clave está en entender que es un proceso, un aprendizaje progresivo”. “Generar rituales transmite seguridad a los bebés y niños”, añadió la médica.

Entonces, Piccone Sánchez aconsejó que, “cuando llegue el momento de dormir, se recomienda bajar la actividad de lo que se está haciendo, bajar las luces, alimentar al niño al lado de la cuna, acunarlo y calmarlo. Luego debemos acostarlo semi despierto. Cuando llore o reclame nuestra presencia, acariciarlo y dar seguridad de que estamos ahí, acompañándolo, pero sin alzarlo”.

La pediatra sostuvo que “los rituales se mantienen, pero se van modificando de acuerdo a la edad. Por ejemplo: cerca de los doce meses, ya no se alimenta al niño al lado de la cuna, pero se puede leer un cuento como parte de la rutina”. “El objetivo es lograr que el niño se duerma solo, con la menor intervención nuestra. Esto es válido para la primera parte de la noche, como para los despertares nocturnos”, añadió.

Aunque muchas veces los padres tienen más miedos que los hijos, la especialista aseguró que “los niños que logran una rutina a la hora de dormir disfrutan de todo el proceso hasta el momento de relajarse y conciliar el sueño”.

Marisa Russomando, psicóloga especializada en maternidad y crianza, directora del Espacio La Cigüeña, coincidió en que “los bebés recién nacidos tienen que dormir en una cuna al lado de la cama de sus papás” al menos hasta los seis meses. En ese momento, aseguró, es cuando ya pueden pasar toda la noche sin comer y “se puede intervenir de otra manera respecto de la rutina de sueño y de alimentación, aunque la mamá lo siga amamantando”.

La psicóloga recomendó que sea a los seis meses cuando el chico pase a su propia habitación: “Los niños necesitan atravesar determinados cortes saludables respecto de sus padres. Son esos cortes que a veces cuestan, donde incluso los chicos llegan al llanto pero que los papás, estando convencidos de que esto es lo mejor para ellos, siguen adelante”.

Russomando sostuvo que mantener a los hijos en la cama materna y/o paterna puede generar “chicos más inseguros, menos independientes, menos autónomos”. “La idea es contar con los papás aunque no estén allí presentes todo el tiempo, y eso es fundamental para el desarrollo emocional”, detalló.

Pero no sólo los chicos pagan cuando no se logra este paso a su habitación; también los padres sufren consecuencias. Según la especialista, “se pierde el tiempo de la vida adulta”. “Cuando una familia tiene la rutina de sueño de los chicos ya organizada, decide cuál es el horario en que sus hijos tienen que dormir. Si eso lo pueden decidir -que es lo que debería suceder-, recuperan tiempo para comer tranquilos, para tener algo de la rutina de la pareja antes de tener hijos, que puede ser un cafecito antes de dormir, una charla o cada uno hacer una actividad diferente, como mirar una película o charlar con una amiga”. Además, mencionó que ese espacio es “fundamental” para la pareja, no solo por la sexualidad, sino por todo lo que involucra a la intimidad de un matrimonio.

Finalmente, la profesional recomendó una serie de tips:

  • La última actividad del niño debe ser tranquila.
  • Hay que bajar los decibeles de toda la casa en general.
  • Sobre todo en la primera semana en que el objetivo es establecer esta rutina, hay que repetirlo ordenadamente. Debe empezar siempre más o menos a la misma hora y respetando la disposición de las actividades, por ejemplo, baño, cena, un cuento y a dormir.
  • Hay que tratar de asistir al niño para que aprenda a conciliar el sueño solo: acompañarlo a su habitación, quedarse un ratito para marcar la presencia y, por períodos cortos, salir y regresar, sucesivamente. La idea es que entre el ir y el regresar de los padres los nenes se quedan dormidos.

 

Fuente: Clarín Entremujeres

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