Los primeros pasos: aprender a caminar

Pasar del gateo a los primeros pasos constituye, precisamente, un gran paso en el desarrollo y crecimiento de un bebé.  Es el comienzo de la posibilidad de conocer el mundo de manera distinta.

primeros-pasos-bebeDesde que comienza a ponerse de pie por sí mismo, los primeros pasos de un bebé podría suceder dentro de unos días o unos meses. Pero una vez que lo hace, es sólo un pasito tras otro pasito para comenzar a andar por todos lados y caminar. Vamos a tratar en este artículo algunos puntos a tener en cuenta sobre lo que implica aprender a caminar. 

Cuándo esperar este momento tan especial: muchos niños empiezan a caminar apoyándose en los muebles o paredes (o las piernas de mamá o papá) alrededor de los 9 ó 10. meses Luego, cuando el bebé ya puede sostenerse por sí sólo, los primeros pasos vienen solitos. La mayoría de los niños no dan sus primeros pasos independientes hasta mucho después de su primer cumpleaños (alrededor de 14 meses, en promedio), aunque no es raro para ellos para empezar un poco más tarde, como a los 18 meses. Siempre, ante cualquier duda, recomendamos consultar con tu pediatra.

Algunos niños son más traviesos y quieren «seguir los pasos» de sus padres o de sus hermanos y se animan a imitarlos. Otros, en cambio,  son más cautelosos y sólo quieren dar ese gran paso cuando están seguros de no se van a caer. Cada niño aprenderá a caminar, pero lo hará en sus tiempos.

Si bien existen algunas actividades para incentivar a un bebé a caminar, se recomienda hacer foco en acompañar el desarrollo natural de cada niño y no en forzarlo. La mejor manera de hacer que un bebé aprenda es mostrándole el mundo que tiene por descubrir y todas las posibilidades que éste brinda.  Es muy importante ayudarlo a descubrir ese mundo desafiante y lleno de maravillas.

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Algunas otras formas de alentar a esos primeros pasos:

Deja un rastro tentador: este es un «truco» que también incentiva a los bebés a gatear. Colocá juguetes cerca pero fuera de su alcance para que el niño intente alcanzarlo.

Generar un camino: si el niño puede estar parado pero parece asustado o inseguro de qué hacer a continuación, porque necesita mucha práctica para encontrar la manera de equilibrar su peso sobre sus piecitos mientras está en movimiento, podés ayudarlo alineando muebles estable para mantener el equilibrio mientras se mueve.
Asegurate de que la mesa ratona, el soporte de la TV y cualquier otro mueble que el bebé podría llegar a utilizar para «maniobrar» sean a prueba de niños, sin esquinas cortantes o riesgos de golpes peligrosos.

Conseguir un juguete para empujar:  un cochecito de bebé,  o una mini máquina para cortar el pasto o cualquier otro juguete para que sirva para que el bebé tenga el control y que pueda agarrarlo y empujarlo. Esto, además de darle seguridad, va a darle el apoyo que necesita mientras trabaja y entrena las piernas, así como también afina el equilibrio. Buscá juguetes robustos con una barra o mango para que pueda apoyarse y grandes ruedas que hacen que sea más difícil que el juguete vuelque y el niño se caiga.

Mantener sus piecitos descalzos: no es necesario invertir un dineral en un armario leno de zapatos para el bebé. Los mejores zapatos para convertirse en un nuevo caminante son… sus propios pies. Dejá que el bebé camine descalzo (o, si lo preferís, en medias antideslizantes) tanto como sea posible para ayudar a construir el tono muscular en los pies y los tobillos, para ayudar a sus arcos se desarrollan, y para aprender el equilibrio y la coordinación. Para excursiones al aire libre, es recomendable que use zapatos ligeros y flexibles.

Consideramos reforzar la idea de que cada bebé se desarrolla de forma diferente y a su propio ritmo, así que si tu bebé no camina a los 10 meses o aún no dio sus primeros pasos en la fecha cercana a su primer cumpleaños, no es motivo de preocupación. No hay mucho que los padres pueden hacer para acelerar la línea de tiempo de desarrollo de un bebé, a no ser lo fundamental: brindarle una gran cantidad de diversión y momentos y oportunidades de apoyo, así como la práctica durante el juego.

También hay que considerar una serie de particularidades que vas a poder advertir en esta linda aventura de la caminata. Nos referimos, en este caso, a las siguientes tres cuestiones:

Los tropiezos y caídas. Es muy común que el bebé se caiga o se tropiece, por eso, asegarate de que tu casa sea «a prueba de niños». Puede suceder que el pequeño llore si se cae, pero lo más probable es que sea más por su frustración que por el golpe en sí mismo.
Los pies planos. Hechá un buen vistazo a esas piernas regordetas y lindas y también a esos pequeños pies planos. A los 2 años ó 3, se podrán ver sus arcos naturales. Pero a veces sucede que los pies están torcidos hacia afuera o hacia adentro, por lo general, esto puede corregirse dentro de los seis meses desde sus primeros pasos y sin ningún tipo de ayuda externa. Si continúa por más tiempo, el médico de su hijo puede darle ejercicios de estiramiento para corregirlo.
Las piernas arqueadas. Después de pasar nueve meses acurrucado dentro del vientre materno, el bebé puede tener las piernas ligeramente arqueadas. Este tipo de piernas arqueadas, generalmente, desaparecen a los 18 meses (pero también pueden persistir hasta que tenga 3 años de edad).

Una vez que tu pequeño ya caminar, ¡disfrutá de ayudarlo a descubrir tu mundo y su mundo!

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