Infant Swimming Resource: El método de auto-rescate acuático para niños

El verano es tiempo de piletas, mar, río y agua por doquier. Una de las principales preocupaciones que esto conlleva para padres de niños pequeños es cómo prepararlos para evitar accidentes. Un método que crece en Argentina es el Infant Swimming Resource, un programa de auto-rescate acuático combinado con natación básica. El mismo ya se ofrece en varios puntos del país.

Se trata de clases personalizadas para chicos de entre seis meses y seis años. Los bebés de hasta un año aprenden a controlar la respiración bajo el agua, girar sobre su espalda y flotar boca arriba sin asistencia de un adulto (se logra alrededor de las cuatro a seis semanas del curso). Aquellos que tengan entre uno y seis años, por su parte, aprenden la secuencia nadar-flotar-nadar y de esta forma llegar al borde u orilla de un cuerpo de agua. Esto, luego de entre seis y ocho semanas.

“El objetivo es lograr que en poco tiempo un nene pequeño de entre seis meses y seis años pueda aprender habilidades de auto-rescate para tener una barrera más de prevención contra el ahogamiento”, dijo a Entremujeres la instructora máster Natalia Caramellino.

La especialista detalló que “se puede comenzar a los seis meses y está enfocado hasta los seis años porque el ahogamiento, a nivel mundial, es una problemática en menores de cinco años”. “Los métodos tradicionales no cubren esta necesidad de darles independencia en el agua cuando son tan chiquitos”, sostuvo al tiempo que recomendó el método para “cuando ya empiezan a gatear o cuando están por cumplir el año, ya que en cualquier momento van a caminar, porque el desplazamiento independiente es lo que los hace más peligrosos; pueden llegar solitos a ponerse en riesgo y pueden llegar solitos hasta un cuerpo de agua”.

En ese sentido, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) instó a tomar medidas preventivas, teniendo en cuenta que en el país mueren tres niños por día por lesiones por causas externas. En base a cifras de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), mencionaron que entre 2013 y 2015 fallecieron en promedio 1186 niños por año por este motivo. El 11,4% de las víctimas murió por ahogamiento.

Al ser individuales, las clases de Infant Swimming Resource tienen en cuenta las necesidades particulares de cada nene. “Puede hacerlo cualquier niño: el que ya tuvo una experiencia previa que no fue muy buena o el que no tiene ninguna experiencia”, dijo Natalia al tiempo que destacó que “la diferencia es cómo nosotros enfocamos la clase en base a ese historial previo. Esa es una diferencia muy importante del ISR: se trabaja siempre en clase individual, teniendo en cuenta sus experiencias previas, su historial médico y lo que el agua significa hoy para ese nene, para poder guiarlo muy despacito hacia lo que queremos”.

Progresión del ISR

Caramellino resaltó que el comienzo puede no ser del todo amigable para los chicos: “Inicialmente la mayoría empieza llorando, como cualquier actividad nueva que los saca de su zona de confort. Pero a medida que avanzamos en las clases y van aprendiendo, entienden que esto no es tan difícil y empieza a ser familiar. La habilidad reemplaza a la inseguridad y pasamos a clases mucho más agradables”.

Lucía Di Bello, instructora de este método en Capital Federal, añadió que aunque “muchos creen que saber nadar es desplazarse por abajo del agua de un lugar a otro”, esa idea no es correcta. “Para nosotros saber nadar es que vos puedas obtener aire por vos mismo y puedas salir de la pileta. Los cuerpos de agua son muy atractivos para los chicos y si sólo les enseñan que es diversión, ven agua y se van a tirar de cabeza”, mencionó.

Los instructores de Infant Swimming Resource realizan un curso intensivo de siete semanas con contenido teórico y práctico. Además, cada año deben recertificar su título de manera obligatoria.

Por último, desde ISR dieron una serie de recomendaciones para evitar accidentes:

  • La primera barrera de protección es la supervisión del adulto. Los niños deben ser vigilados con la mirada permanente mientras están dentro del agua o cerca de ella.
  • Toda piscina debe contar con un cerco perimetral a modo de barrera física entre el niño y el agua. Contar con un sistema de puerta que cierre y trabe automáticamente optimiza la eficacia del cerco.
  • Cuando tu hijo desaparece, buscá siempre primero en la pileta.
  • Mantené transparente el agua de la pileta.
  • No dejes dentro del cerco de la pileta ningún objeto que atraiga la atención del niño.
  • Aprendé maniobras de RCP.

 

Fuente: Clarín Entremujeres

Esta entrada fue publicada en Cuidado del niño y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.