Las primeras papillas del bebé: una guía completa

«La incorporación de los semisólidos no se da de un día para el otro. Es una transición de la que participan tanto el niño como su familia y que puede empezar a partir de los 6 meses de edad. Antes, la leche materna debería ser el único alimento, irremplazable, que después pasará a ser complementada por los sólidos. La leche materna es el principal alimento, por lo menos hasta el primer año de vida», sostiene el Dr. Adrián Giannotti, pediatra del Hospital Universitario Austral.

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Listo está

El doctor cuenta que este cambio en la alimentación de los bebés debería empezar alrededor de los 6 meses de vida, porque es cuando se dieron ciertos hitos de su desarrollo madurativo, como sentarse y controlar los movimientos de su cabeza.

«Para empezar a comer, un bebé necesita poder mantenerse sentado y sostener su cabeza en una posición firme y erguida. Cuando la cabeza tiene apoyo –no se les cae– , dejan el reflejo de extrusión que los hace expulsar la comida con la lengua y pueden empezar con los movimientos masticatorios», explica.

Además, el funcionamiento de su boca y lengua está sincronizado con el desarrollo de su sistema digestivo. Cuando tienen más de 6 meses ya pueden arrastrar los alimentos masticados al fondo de la boca y tragar, y sus enzimas digestivas están preparadas para procesar los alimentos. Aunque al principio, hasta que aprendan y entiendan que ese alimento es para comer, pueden tener algunas arcadas o incluso atragantarse, si el alimento no está bien triturado.

Poquito a poco

El pediatra indica que la incorporación de alimentos tiene que ser lenta y progresiva, de un alimento por vez. A esta etapa se la denomina «de degustación».

Cuenta que se les puede dar un alimento en particular, sin mezclarlo con otros, durante varios días, para observar cómo lo toleran, si les gusta. Y a medida que pasen las semanas se irán agregando otros.

«Generalmente se comienza con los purés amarillos, es decir de calabaza, zanahoria y papa. Se busca que sea una alimentación elevada en calorías. Después, alrededor de los 7 meses, se les puede empezar a dar verduras de hoja verde, para aportar vitaminas A y B, minerales y celulosa», señala el Dr. Giannotti.

 Generalmente se comienza con los purés amarillos: calabaza, zanahoria y papa. Una alimentación elevada en calorías

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Momento de la carne

En relación a las carnes explica que entre los 7 y 8 meses, un bebé comienza a desarrollar las habilidades necesarias para agarrar con la mano los alimentos, además de recibirlos de una cuchara en su boca.

«Probablemente comience a querer tomar la comida entre el pulgar y el dedo índice. Será el momento de ofrecerle carnes magras, siempre bien cocidas y trituradas, que aportan proteínas de alto valor biológico, hierro, y vitaminas A y B», cuenta el doctor y recalca que es necesario que el bebé toque la comida con la mano y así se familiarice con las diferentes texturas.

 A los 8 meses ya pueden comer harinas y yogur

Además, aclara que ni la carne, ni ningún alimento se digiere con mayor dificultad, sino que todo depende de cuán chiquito esté triturado. Sostiene por eso, que hay que tener mucho cuidado al preparar los alimentos, prestando especial atención a la medida y la temperatura, y que no es necesario agregarles sal ni azúcar para no acostumbrarlos a condimentos que no le hacen falta.

A los 6 meses, como indica el especialista, se les puede introducir cereales, y a los 8 ya pueden comer harinas y yogur, siempre bajo la supervisión y recomendación del pediatra de cabecera.

Cómo y con qué hacerlo

Según el asesor, los bebés tienen que comer sentados, cómodos y sin televisión. Por supuesto siempre bajo la ayuda y compañía de un mayor. Con respecto a la vajilla, aclara que los utensilios curvos facilitan darle de comer. Sugiere que los vasos y los platos sean inoxidables, de colores llamativos y si es posible, que tengan el dibujo de su personaje favorito. De esta manera, tanto el bebé como su familia van a poder disfrutar de esta etapa de crecimiento en un ambiente cálido y sin distracciones.

Por Paula Labonia / Asesoró: Dr. Adrián Giannotti, pediatra del Hospital Universitario Austral, M.N. 90.998.

Fuente: Infobae – Para Tí Mamá

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