Claves para reconocer síntomas y prevenir la bronquiolitis en los bebés

La bronquiolitis es una enfermedad de las vías aéreas superiores que afecta mayoritariamente a niños de hasta 2 años. Los menores de 6 meses son los más susceptibles y los menores de 3 meses pueden presentar mayor severidad.

Para prevenir la bronquiolitis no existe una vacuna, por eso es muy importante evitar la exposición de al virus, especialmente de los grupos más vulnerables: los prematuros de bajo peso, con afecciones pulmonares y los niños con cardiopatías congénitas, que tienen un riesgo 4 a 5 veces superior de internación por esta infección respiratoria respecto de los niños sanos.

Medidas de prevención a tener en cuenta:

  • Impulsar y mantener la lactancia materna.
  • Lavarse las manos.
  • Evitar la contaminación ambiental con humo (ya sea humo de cigarrillo u otros).
  • Evitar el hacinamiento.
  • Concurrir a los controles rutinarios.
  • Cumplir el calendario nacional de vacunación y con las vacunas que determine el pediatra, tanto para el bebé como para quienes conviven con él.
  • Solo para los más vulnerables: cumplir con el esquema completo de inmunización pasiva. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recomienda, teniendo en cuenta las semanas de circulación viral, iniciar la profilaxis durante el mes de abril, con una aplicación mensual de hasta un máximo de 5 dosis. Esta inmunización actúa como un “escudo” para la protección de esta población vulnerable y está incluida en la “Estrategia Integral de Prevención de Infecciones Respiratorias en prematuros de alto riesgo” del Ministerio de Salud de la Nación.

Principales síntomas:

  • Mucosidad nasal
  • Tos, catarro
  • La respiración se hace más rápida (taquipnea) y aumenta la tos.
  • Tiene la respiración ruidosa con silbidos (sibilancias).
  • El niño se agita fácilmente.
  • Al respirar se le hunden las costillas.
  • Tiene dificultad para alimentarse o para conciliar el sueño.
  • Tiene la piel azulada o muy pálida.
  • Tiene fiebre, con temperatura mayor a 38°C.

Por el doctor Guillermo Colantonio, médico Pediatra y Neonatólogo. Jefe de neonatología del Sanatorio Finochietto.

Fuente: Clarín 

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